El
ministro de Justicia nos ha hecho
saber que considera “éticamente inadmisible” el aborto en casos de malformación
fetal… De modo que la reforma de
la ley vigente será retrógrada en grado increíble. Tuve leer tres veces la
noticia para dar crédito a lo que veían mis ojos.
Lo que nos pone ante una evidencia
alarmante: el partido por él
representado sigue sin haber asumido el abecé del liberalismo. Como suena. Porque
sólo ha asumido el liberalismo en el plano económico, en su versión más cruda
además, eludiéndolo en el plano filosófico y político. Se trata de un fenómeno intelectualmente
aberrante.
¡Como si en este país no
supiésemos adónde nos pueden llevar los intolerantes y los fanáticos, como si
no supiéramos que no hay democracia posible allí donde mandan personas que se
creen en posesión de la verdad, al modo de Ruiz-Gallardón, que ni siquiera
necesita considerar la opinión de las personas afectadas!
El
PP fue configurado por Fraga como partido liberal-conservador, como partido de
centro-derecha, y he aquí que no es ni
lo uno ni lo otro, en el sentido de que es un partido absolutista, capaz de
ceder a la tentación de imponerle al conjunto de la sociedad una doctrina de
origen antiliberal, una doctrina religiosa, católica para ser exactos. Es
pura y simplemente un partido de derechas, en el sentido ancestral del término.
De modo
que nuestra derecha, que incluso ha presumido de centrismo con fines
electorales, sigue donde estaba, o peor, porque estamos en el siglo XXI. ¡Y qué
vieja es esta historia! La misma mentalidad que se opuso al uso del éter para
suavizar los dolores del parto nos viene ahora con la obligación de parir
criaturas malformadas según el capricho del legislador. Creía que habíamos
progresado y resulta que no.
Ruiz-Gallardón,
supuesto ilustrado, supuesto centrista, supuesto progresista, da repentinamente
la cara como lo que es, siendo rápidamente apoyado por el señor Fiorano y la
señora Aguirre. Es una noticia alarmante, cuya trascendencia me produce
escalofríos.
Y
como no hemos progresado, hemos empeorado. Aznar tuvo el buen tino de no
meterse con la ley del aborto que se encontró, sin duda consciente de lo que se
jugaba, sin duda consciente de que, para ganar, el PP tenía que comportarse
como un partido atrápalo todo y no como un partido doctrinario en ese y en
otros temas. La apuesta retrógrada de Ruiz-Gallardón indica que ese buen tino
se ha perdido. Por lo visto (yo no lo hubiera creído) está más cerca del Tea
Party que de cualquier liberal-conservador europeo. Y esto promete
confrontaciones y desgracias.