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lunes, 27 de julio de 2015

LA RAZÓN POPULISTA COMO ESPEJISMO

    Podemos reitera que no es “ni de izquierdas ni de derechas”, repite que la dialéctica izquierda/derecha es asunto superado. Esta originalidad no es baladí, pues separa a Podemos de quienes se sienten de izquierdas, y empieza a escamarme.
    Deduzco que  Pablo Iglesias se ha tomado realmente en serio eso de no ser de izquierdas ni de derechas. Al principio, me pareció una arriesgada argucia electoral encaminada a constituir un partido atrápalo-todo, a hacerse querer  por los despistados votantes del centro, en aplicación del abecé de la sociología electoral. (Arriesgada, porque la posición de un partido no la define él solo. También depende, y a veces decisivamente, de la posición que le atribuyan sus adversarios y sus propios militantes. Siendo obvio que Podemos ha quedado inscrito en el lado izquierdo, como radical además).
    Ahora me inclino a creer que si algo tiene esta anomalía de argucia electoral, tiene mucho más de principio ideológico de máxima significación. O Pablo Iglesias no habría rechazado de ese modo a Alberto Garzón y a todos los símbolos de la izquierda. Si se ha atrevido a desconcertar de paso a sus propios seguidores debo pensar que la cosa tiene mucha importancia para él.
    A mí me suena mal eso de “no ser de izquierdas ni de derechas”.  Me  suena a franquismo, a fascismo, a falangismo.  Una cosa es que la gente del 15-M se hiciese eco de esa fórmula (por estar rechazando simultáneamente al PSOE y al PP), otra cosa es que ciertos  posmodernos la usen por creer que hemos arribado al fin de la historia, y otra muy distinta que tal sea la referencia de un partido  que aspira a gobernar. De modo que ahora necesito pruebas para no considerar insano este planteamiento de Podemos.
    Intrigado, tentado estoy de atribuir esta excentricidad a la influencia de Ernesto Laclau, un pensador enrevesado, capaz de entretejer, no sin originalidad, los hilados de Gramsci, Althusser y Lacan (lúcido aquel, muy liantes estos dos).  Considerado un posmarxista (no se bien lo que es), Laclau ha influido en la izquierda latinoamericana de los últimos tiempos y no es sorprendente que Iñigo Errejón le hiciese objeto de su tesis doctoral. No es un autor menor. Otra cosa es que su pensamiento sea adecuando a nuestras particulares circunstancias.
     A diferencia de lo que hoy se estila, la visión que tiene Laclau del populismo no es negativa. Entiende que el populismo, en un grado u otro, forma parte de la acción política, en todo momento, como estamos viendo ahora mismo (por ejemplo, cuando el PP  y el PSOE se sacan de la manga una serie de medidas “populistas” de última hora). Hay, claro es, un populismo revolucionario, el que más le atrae, y otro conservador. Los  análisis de Laclau se han basado, sobre todo, en la versión peronista del populismo, un caso de libro.
     El populismo peronista hizo acto de presencia, como otros, en una sociedad donde la dialéctica izquierda/derecha no había rendido ningún fruto en orden a la redistribución de la riqueza, donde el sistema político era inútil, una simple mascarada al servicio de la oligarquía, donde la izquierda de toda la vida  se había empantanado víctima de la represión, donde había un abismo entre ricos y pobres. Y surgió como novedad, por encima de la vieja política, dispuesto a trascender aquella dialéctica, abarcándolo todo, y a la vez obligado a ello por los furibundos ataques recibidos desde los dos lados del campo de juego político. De allí su pretensión totalizante, a partir de la supuesta centralidad que se atribuía a sí mismo.
    No se hablaba de clases, sino de ricos y pobres, de oligarcas y descamisados, donde estos términos eran a todas luces exactos. Las viejas etiquetas ya no valían. Perón se sacó de la manga su justicialismo, con la creatividad que Laclau atribuye a estos movimientos en el plano de los dichos. ¿Comunismo, socialismo? No, no: ¡justicialismo!  De puertas para afuera, Perón hizo fortuna con su “tercera posición”, ni con la URSS ni con los Estados Unidos.
    Cabe ver la influencia de Laclau en la renuncia a expresarse en términos de izquierda y derecha, en la acuñación de la oposición pueblo vs. casta, en una nueva forma de hablar, en la renuncia a viejos dichos y símbolos, e incluso en cierta vaguedad de propósitos, típica de los populismos.
    Las preguntas espinosas se remiten a lo que el pueblo decida en su momento.  Se da por supuesto que todos los que oponemos a la casta vamos  o debemos ir en el mismo barco, en lo que anida una voluntad de alcanzar la hegemonía, unida a la razón populista (conceptos este y aquel centrales en la obra de Laclau). Todo esto es muy interesante, pero no le veo la utilidad en nuestro caso.
    Es cierto que aquí el sistema ha traicionado el bien común, como en la Argentina de finales de los años 40. Ahora bien, hecha esta constatación, se terminan los parecidos. En aquel país y en aquel entonces la divisoria entre ricos y pobres era brutal  e insalvable, no había asomo de cohesión social, etc. Puede que lleguemos a esa situación, pero todavía no hemos llegado, con lo que basta para dar por no aplicables las sugerencias de Laclau sobre la formación de un poder hegemónico de corte populista.
    En un viejo post afirmé que en la España actual no hay populismo a la vista, digan lo que digan los publicistas orgánicos del establishment. Y es que no lo creo posible. El nacimiento del peronismo obedeció a circunstancias irrepetibles.
   La combinación de los carismáticos Perón y Evita no es de las que se repiten, tampoco de las que se fabrican a voluntad.  Además, no se puede pasar por alto que el populismo peronista pudo desenvolverse porque Perón sumó la legitimidad emanada de las urnas al liderazgo de las fuerzas armadas, es decir, se hizo con la totalidad del poder efectivo, sin el cual nada hubiera podido hacer contra una oligarquía intratable.
    Pablo Iglesias tiene un carisma indudable, pero solo el que corresponde a nuestro tiempo y lugar, donde los liderazgos a la Perón o a la Chávez no son bien vistos. Si intentase abusar de él, a buen seguro que toparía con una repulsa creciente dentro de sus propias filas. Y  téngase en cuenta que está llamado a actuar en un Estado en el cual, por imperfecta que sea la separación de poderes, no podría hacer lo que le viniera en gana, por muy de su parte que creyera tener a la razón populista de Laclau.
     El esquema populista basado en un simple y llano “pobres contra ricos” no podría funcionar en la España de hoy como funcionó en la Argentina de Perón o en la Venezuela de Chávez. Aunque las cosas van de mal en peor, todavía hay millones de españoles que tiene algo que defender, un trabajo, un pensioncita, un pequeño bar, algo, con el correspondiente miedo a perderlo y la inevitable resistencia a dejarse llevar por la razón populista, algo que les inspira pavor, de lo que se aprovecha el establishment.
   Y hay un dato más, a mi juicio fundamental, que cierra la puerta a un movimiento populista en nuestro país. Y es que la Argentina que confió su destino a Perón era un país inmensamente rico, que vendía trigo y carne a espuertas, a un mundo medio muerto de hambre. El chavismo, por poner otro ejemplo, tuvo su petróleo. ¿Qué tenemos nosotros?  Hace falta un país rico para que el populismo pueda hacer valer su poder, para que pueda crecer desde el primer día.
    Desde el primer momento, Perón pudo hacer y convencer porque tenía dinero (lo mismo que Chávez). En cuanto las arcas se vaciaron, su régimen sucumbió. Y si el crepuscular peronismo encarnado en la señora Kirchner pudo frenar a los acreedores y hacerse querer con medidas sociales de corte populista, la explicación la encontraremos en la riqueza de aquel país, justo en lo que a nosotros nos falta.
    Mucho me temo que la influencia de Laclau  puede contribuir a desorientar a Podemos, y de rebote a todos. Esto por no recordar que, en su necesidad de alcanzar la hegemonía para no verse a los pies de los caballos, Perón dio lugar a una formación dotada de facciones de izquierda radical, de centro, y de extrema derecha, esto es, a un guirigay que solo él, carisma, demagogia y dinero mediante, sabía “manejar”.  No creo que un artilugio así interese a nadie por estos lares.
     Y no dejaría de parecerme una ironía cruel de la historia que a estas alturas ciertos  ingredientes del peronismo, para colmo entresacados de los académicos y enrevesados libros del profesor  Laclau, confundiesen la mente de la izquierda española, como confundió y mareó Perón a la izquierda de su país, no una sino varias veces… Aquí de lo que se trata es de arreglar, refundar, actualizar o relanzar la izquierda, no de renegar de ella en plan genialoide.

martes, 14 de julio de 2015

GRECIA: EL TRIUNFO DE LA BESTIA

   Tras el no de los griegos, la capitulación de Tsipras.  La Bestia neoliberal venció, como era de temer. Era mucho pedir que Grecia, ella solita, se saliese con la suya, con un acuerdo sensato, encaminado a satisfacer dos mandatos incompatibles, el servicio a los acreedores y el de proteger al pueblo griego contra la galopada nihilista de los amos de Europa.  Por lo visto, da igual que se sepa que la deuda griega, en parte odiosa, es tan impagable como la nuestra.
     Varufakis ha dado testimonio de que sus interlocutores no se atenían a razones, que ni siquiera se tomaban el trabajo de escucharle, que iban a lo suyo, a tiro  fijo. Paul Krugman, Joseph Stiglitz, Thomas Piketty y Jeffrey Sachs estaban pidiendo a gritos una solución sensata, con visión de futuro, con eso que antes se llamaba “sentido europeo”. Y se han visto tan cruelmente defraudados como Tsipras y Varufakis.
    Los griegos se ven obligados a apurar el cáliz del austericidio hasta sus últimas consecuencias, por la vía de un chantaje que, a no dudar, irá in crescendo.
     Pero hay un antes y un después de la capitulación griega. Cuando los primates de la Comunidad Europea nos vengan con palabras tales como solidaridad y responsabilidad, ya sabremos a qué atenernos con solo recordar su insolidaridad brutal y su nulo sentido de la responsabilidad histórica en el caso griego.
     Bien claro ha quedado que les gusta conceder préstamos a terceros con ánimo de engordar las arcas de sus empresas y bancos. Bien claro está que les encanta posesionarse de las riquezas de un país y someter a explotación a sus habitantes según una lógica neocolonial tan vieja como repugnante. Bien claro ha quedado que no les importa destruir a un gobernante y al entero sistema político de un país, con tal de salirse con la suya. De demócratas no tienen un pelo.
     Esos primates consideran  muy razonable pagar las  enloquecidas juergas propias y las de los peces gordos con el trabajo presente y futuro de los pueblos. Les parece normal socializar las pérdidas y emprenderla sistemáticamente contra los más necesitados de protección, niños, parados, enfermos y ancianos.  ¿Se avergüenzan de ello? No, desde luego. Estos personajes no sienten  lo que antes se llamaba temor de Dios y carecen de compromisos éticos laicos. Son simples aprendices de Maquiavelo rebozados en el viejo darwinismo social. El pardillo europeo que se tenga creído que esos salvajes le dispensarán un trato mejor que a los griegos, no tardará en llevarse un susto de muerte.
    Y hay un antes y un después, por cuanto la catástrofe humanitaria de Grecia ha sido cargada ya sobre los hombros de Alemania, lo que se presta a asociaciones mentales muy desagradables, malos recuerdos, especialmente dolorosos en el caso de los griegos, que todavía están esperando las reparaciones por “aquello”. ¿Hemos de pensar que lo alemanes se han sacudido de encima ciertos complejos, que vuelven a las andadas? ¡Habrá quien lo piense, desde luego!
    Al parecer los primates europeos han querido dar una lección a todos, también a Francia, en la cabeza de los griegos, en estricta aplicación del manual del chantajista.
     De momento, han conseguido que sean los países más endeudados los que se hayan mostrado más duros con Grecia, coreando su acción. Pero como todo esto es una insensatez, no se ha tenido en cuenta que, visto lo visto, uno no puede uno sentarse a negociar con tales chantajistas con la esperanza de hacer valer la razón y el humanitarismo. El caso griego ha enseñado que una actitud tan sensata no conduce a ninguna parte. El próximo gobierno que decida defender a su pueblo de los depredadores empezará por no sentarse a la mesa. Y es que se ha sacado la conclusión de que Tsipras se ha quedado corto, por confiar en los valores de una Europa que ya no existe.

miércoles, 8 de julio de 2015

Y GRECIA DIJO NO...

    El referéndum griego del domingo se saldó con un no rotundo, de los que hacen época. Es más, si sopeso los motivos de los griegos que optaron por el sí y el de los que se quedaron en casa, si resto el sí de la clase pudiente, sospecho que deben haber sido muy pocos los que se plegaron libremente ante las exigencias de la Troika. Me basta con tener en cuenta la enorme dosis de miedo que se inoculó al país.
    Si se planteasen sendos referéndums de idéntica o parecida factura en otros países, la Troika se llevaría una sucesión de varapalos. Por eso no quiere saber nada de tales consultas. Prefiere los arreglos a puerta cerrada, como el que llevó al PSOE y el PP ha prostituir nuestra Constitución (artículo 135). Y es que hay una clara incompatibilidad entre sus propósitos y  la democracia, que solo le interesa a título ornamental, es decir, por una inmoral razón de conveniencia.
    Gracias a la valentía de Tsipras y del pueblo griego la Troika ha topado con el primer no, con la primera patada, con el primer rechazo político frontal. Y esto con motivo de la primera oportunidad que se ofreció en términos de una democrática consulta, pues hasta la fecha y desde que empezó la crisis aquí solo ha habido pasteleos y engaños.
   ¿El futuro? Solo sé que los chantajistas se van a emplear a fondo para que la situación no se les vaya de las manos. Todos ellos son neoliberales fanáticos, indiferentes ante la suerte de las personas y los pueblos. Ya embarcados en el Gran Plan del TTIP y del TiSA, ¿van a entrar en razón por el no de los griegos? Lo dudo. ¿Van a preocuparse, de pronto, por la suerte de los pensionistas, de los enfermos y de los empobrecidos trabajadores griegos? ¿Van a renunciar a los bienes que atesora el país? Lo dudo. Si se ha llegado al presente estado de cosas es porque carecen de escrúpulos y van como sobre raíles. Nótese que no han tenido ningún inconveniente en burlarse de las razones humanitarias invocadas por Tsipras. Les importan un carajo. Y esto se trasluce descaradamente en sus discursos y en los decires de sus intelectuales orgánicos. Queda clara la catadura moral de la Europa en curso.
   Vistas las cosas desde España, sobrecoge el sometimiento del gobierno al rollo inhumano y brutal de la Troika y sus asociados. Y sobrecoge porque comporta la suposición idiota  de que “si España se porta bien”, será salva.
     Da la casualidad de que en la patria del buen alumno y lacayo, la deuda es también impagable, como da la casualidad de que también aquí hay gente que pasa hambre y frío y que ya no puede mirar el futuro con esperanza. Da la casualidad de que aquí, para ir tirando, se echa mano de la hucha de las pensiones, etcétera. Aquí también se está gestando un no como una casa  y llegará el momento que nuestros primates descubrirán que sus actuales patrones no derramarán una lágrima por ellos, como no la derramaron por los señores Papandreu, Venizelos y Samaras. El neoliberalismo es una máquina de destruir siervos, no siervos y enteros sistemas políticos. 

jueves, 2 de julio de 2015

El TiSA: ¿QUIÉNES ESTÁN EN EL AJO?

   Como ahora vamos en línea recta a las elecciones generales, nos vemos en un engañoso período de calma chicha, en medio del tremendo acelerón. El partido gobernante se saca de la manga, con la venia de Bruselas, unas cuantas medidas populistas y presume de no sé qué “agenda social”. Y el PSOE da la impresión de haber rejuvenecido, mientras procura hacer suyas las angustias del país, al que propone un cambio “seguro”, sin incertidumbres, su especialidad.
    La prensa airea los tuits de Zapata, espía a Carmena, a ver si va a trabajar en metro o en coche oficial, airea la “recuperación”, se burla de Syriza y de Podemos a la vez, etc., etc. El tiempo, en suma, parece haberse detenido. Como  neuróticos, parece que estamos obligados a obsesionarnos con pequeñeces, impotentes todos ante lo verdaderamente grave, qué digo, ante lo gravísimo.
    La historia acelera brutalmente, y mucho me temo que nos despertaremos cuando ya sea tarde para impedir el descarrilamiento. Lo que la Troika está haciendo con Grecia es gravísimo, siendo incomprensible que no hayamos salido todos a la calle para expresar nuestra solidaridad con Tsypras y el pueblo griego. Porque, termine como termine el embolado, la Europa que quisimos está muerta y enterrada.
   ¿Seremos tan imbéciles como para creer que el mismo poder que pretende devorar a los griegos alberga buenos propósitos en lo que a nosotros se refiere? Yo no he oído de las altas instancias planetarias ni una palabra digna de respeto y consideración. Se han expresado en todo momento como usureros, como chantajistas de la peor especie. Tienen la moral de un proxeneta, y de ahí no pasan ni pasarán. De modo que no espero de ellos que devuelvan la esperanza al pueblo griego, ni tampoco al mío. Yo era un europeísta convencido, pero esta Europa nada tiene que ver conmigo y tengo suficientes motivos para sentirme traicionado.
    Visto lo visto, ya no me parece nada sorprendente lo que sucede en España, empujada en sentido retrógrado. Como no me sorprende que el tratado EE UU/UE (TTIP) se haya negociado en secreto y que ahora lo estén maquillando a gusto entre populares y socialistas europeos (tal para cual).
    Como no me sorprende tampoco lo que acaba de salir a la luz gracias a WikiLeaks y Público, esa monstruosidad supersecreta llamada TiSA. Recomiendo al lector la lectura del siguiente artículo de Carlos Enrique Bayo:  http://www.publico.es/internacional/wikileaks/diez-amenazas-del-pacto-secreto.html  , claro y singular en medio del silencio convenido vaya usted a saber dónde. En estos momentos, por lo que sabemos del TTIP y del TiSA, tiene lugar la formalización contractual de un proceso ya lanzado.
     Las grandes corporaciones transnacionales ya se han hecho con el poder, y ahora pretenden legitimar su galopada por escrito. Lo que nos pasa a nosotros y lo que les está pasando a los griegos forma parte de la misma jugada. La historia acelera bajo nuestros pies. El mundo de mañana no se parecerá al de ayer, salvo en la carcasa institucional, vacía de todo contenido democrático. La dictadura del capital es un hecho brutal y descarado.
    El destino de la gente no importa un comino. Hagámonos a la idea de que somos espaldas mojadas, ratas de río, migrantes despavoridos, todos en situación de ser explotados como nuestros hermanos chinos de la Foxcom.
    Los datos de millones de ciudadanos circularán a través de las fronteras para ser procesados por las multinacionales, sin ningún control. Los contratos públicos pasarán a manos de dichas empresas, etc. Renunciad a toda esperanza de que se pongan límites al capitalismo salvaje. 
    De modo que no es extraño que nos enteremos de que la empresa Walmart  evadió tranquilamente el pago de impuestos en Argentina por el simple procedimiento de tener una empresa ad hoc, sin empleados, en Valencia. Y que la misma astucia libera de molestias a Pepsi y a otros gigantes por el estilo. Lo normal, vamos. A los españoles los peces gordos nos defraudan, pero lo mismo ocurre en todas partes. Es la norma, como también burlarse de la “pobre gente que paga impuestos”, la que soporta todo el edificio.
    Si uno pregunta quién le representa en las negociaciones secretas del TiSA, podrá escandalizarse, pero no sorprenderse: el señor Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, el mismo que urdió el formidable mecanismo evasor luxenburgués. ¿Quién mejor que él para presidir esta Comisión, y para representarme a mí en las misteriosas tenidas del TiSA?
    Claro que a título de insana curiosidad me pregunto con qué lumbreras españolas se comunica  a escondidas el señor Juncker. ¿Quiénes están en el ajo en nuestro país? Deberíamos saberlo antes de las elecciones generales, pero no nos hagamos ilusiones. Esto no va de demócratas, sino de gángsters.
    La idea es que el TiSA se haga público dentro de cinco años… cuando el proceso sea completamente irreversible, cuando los Estados firmantes se hayan habituado al papel de encomenderos del las altas instancias que nos gobiernan dictatorialmente desde las sombras. La locura en curso es de tal nivel que entiendo que a muchos les cueste creer que sea cierta. Es lo que siempre ha sucedido en casos así, una forma rara de esperanza típica de los momentos históricos catastróficos.

sábado, 6 de junio de 2015

EL TiSA, EL TTIP, GRECIA Y NOSOTROS

   Los dos tratados secretos, urdidos a espaldas de la ciudadanía, nos sitúan ante la dolorosa evidencia de que el neoliberalismo se dispone a rematar una jugada criminal iniciada hace muchos años, largamente ensayada desde los tiempos de Suharto. La agenda oculta del establishment local y mundial ha quedado al descubierto, a su pesar, como indeseable filtración. Claro que hará un gran esfuerzo propagandístico para hacer creer a las buenas gentes que el TTIP es la salvación, él único camino para relanzar la economía, pero a sabiendas de que salvo por los tontos no será creído. Ni él se fía de la operación, de ahí el misterio y el tratado de doble fondo.  
    Las cartas están echadas. El citado establishment no recula ni reculará ante el sufrimiento de los pueblos y no tiene el menor propósito de enmienda. Como no será que en el TiSA establece que de ningún modo se aceptarán regulaciones encaminadas a impedir la repetición de la locura que nos metió en la crisis.
    Quienes creyeron que los amos del cotarro aprendieron algo de las trapacerías de Lehman Brothers y similares, quienes se desgañitan pidiendo cordura y que se pongan límites al capitalismo salvaje, que se ponga fin al austericidio, llegan a producirme conmiseración, precisamente porque los comprendo. Pero si creen de verdad, por acertados cálculos, sentido de futuro y una comprensión profunda de los fenómenos políticos y sociales, si creen de verdad que lo que pasa es fruto de la cerrilidad, se equivocan. Los hechos acreditan otra cosa bien distinta.
    Tras la aparente cerrilidad opera una maldad sin límites, la lógica del poder económico en estado puro. Ernst Nolte vio venir algo así tras la caída de la Unión Soviética, seguro de que tan formidable evento alteraría profundamente la esencia del capitalismo hasta entonces vigente. Y ahora estamos viendo y sufriendo lo que él vio venir de puro resabiado.
    La crisis que actualmente padecemos no es una simple crisis al viejo modo. Porque, haya sido provocada a conciencia o sin ninguna conciencia, el hecho es que está siendo astutamente aprovechada para abatir todos los obstáculos que se alzaban en el camino de los pactos que hoy conocemos bajo el nombre de TiSA y TTIP. Todos los pasos que se han dado bajo el nombre antaño progresista de “reformas” han ido en la dirección de estos acuerdos. Noticias aparentemente inexplicables, como la negativa de Bruselas a reconocer que el glifosato de Monsanto es altamente cancerígeno, contradiciendo descaradamente el dictamen de la OMS, se entienden a la luz de esos acuerdos secretos.
    Lo mismo se puede decir de los pasos “reformistas” dados en nuestro país, desde el puntapié en la cara de los dependientes, el recorte de las pensiones, la reforma laboral o las privatizaciones. Nada de esto ha sido hecho solo para ahorrar y  robustecer la economía.  De lo que se trata es de cambiar el modelo de sociedad, paso a paso, para irlo ajustando a las estipulaciones del TiSA y del TTIP. Estamos ante una obra de ingeniería social, nada menos, tan maquiavélica como hobbesiana.
    Mientras escribo estas líneas no sé cual será el desenlace de las negociaciones con Grecia. Pero acabo de enterarme de lo que se exige a los griegos, ya pasados por la picadora neoliberal antes de la llegada de Syriza al poder. Veamos:  para seguir en el sistema,  se les exige que eliminen la subvención a los pensionistas de bajos ingresos, un recorte general de pensiones, una subida general del IVA, hasta el 23 por ciento, esto para productos como los medicamentos y la electricidad. También se les exige que privaticen el operador de la red eléctrica, todavía en manos públicas, que privaticen los puertos del Pireo y Tesalónica, el operador de telecomunicaciones, la empresa de petróleo… Justo lo que les interesa a los genios rapaces del TiSA y del TTIP. El chantaje no puede ser más brutal.
    Con la particularidad de que si los griegos ceden no sacarán nada en limpio, aparte de un crudelísimo aumento de la pobreza, pues aquí solo se trata de que el  país pague a sus acreedores, haciéndoles graciosa entrega de sí mismo. Lo que está previsto que hagamos nosotros, los españoles, en su debido momento, según establece el maldito artículo 135 de la Constitución. Si a los chantajistas no les importa un bledo el pueblo griego, menos les importa que se vaya al carajo Syriza y el entero sistema político del infortunado país. Tomemos nota.
    Viendo lo sucedido en Grecia podemos visualizar el feo panorama. Los dos buenos alumnos de los amos del cotarro, señores Samaras y Venizelos, ni llegando a un antipatriótico entendimiento, lograron mantenerse en pie. No hay más clara advertencia a los partidarios españoles de un gobierno de coalición PP/PSOE. Y claro que Syriza, atada al potro de tortura de la horda neoliberal, no puede ni moverse, lo que representa una advertencia a las fuerzas alternativas.
    Dicha horda no está dispuesta a negociar. Solo le interesa su agenda oculta y dispuesta está a devolvernos a patadas al estrato más inhabitable del Tercer Mundo. A juzgar por que se sabe del TiSA y del TTIP, falta un buen trecho para que nuestro país se ajuste exactamente a lo que se espera de él. Lo que quiere decir que habrá más recortes y ajustes. Estamos tratando con chantajistas.
    Por eso me resulta tan patética la actitud del gobierno tanto de puertas para adentro como de puertas afuera, en Europa. Cree que si cede, será salvo, bendito por los poderes, sin imaginar siguiera que al ceder no solo cava su tumba, sino la del país también. Lo peor que se puede hacer ante un chantajista es ceder a sus demandas. Pues no está en su naturaleza darse por satisfecho jamás.
    Ahora le oigo decir  a este gobierno que es espantoso que el PSOE se “radicalice”… Rajoy ha dicho y repetido que no está dispuesto a modificar un ápice su política económica.  Ya cruzó su particular Rubicón. Por eso sólo parece dispuesto a ofrecer algún cambio de peones. De Guindos, por ejemplo, es un buen candidato para presidir el Eurogrupo… El ex Lehman Brothers puede apuntar tan alto como quiera, faltaría más y cualquiera puede verlo como trujamán especialmente capacitado para implementar tanto el  TiSA  como  el TTIP.  Sería un gran avance recibir las Instrucciones redactadas en castellano...
    Y nótese que Rajoy le aconseja a Pedro Sánchez que “se vaya adaptando a las decisiones que corren por Europa”.  Es una manera de decirle en plan críptico que se atenga al guión del TiSA  y del TTIP y que le  ayude imponerlo. No quiere verse solo en el papel de verdugo y vendepatria, en ese papel de miserable quisling posmoderno que ya abrazó a puerta cerrada. Como en este país ya se sufre hambre, como los amos del cotarro que le han adjudicado ese papel tienen la catadura moral de un virus, las consecuencias son previsibles.

jueves, 4 de junio de 2015

LO QUE SE NOS VIENE ENCIMA

      WikiLeaks  (vía Público) acaba de destapar una prueba bien gorda de que las cosas pintan muy mal.  Nada menos que cincuenta países, entre ellos algún paraíso fiscal para mayor recochineo, han acordado ya, con el mayor sigilo, el Trade  in Services Agreement (TiSA), que luce como una jugada maestra del neoliberalismo para acabar con cualquier compromiso residual con eso que antes se llamaba el bien común.
    Todo será liberalizado a mayor gloria de las grandes empresas y de los peces gordos de las finanzas. La cosa llega hasta el punto de que estos se protegen  contra cualquier intento de regulación encaminada a impedir desmanes como el de Lehman Brothers,  en lo que cualquiera puede advertir una señal de que se repetirán.
    Si no fuera por Wikileaks ni siquiera nos habríamos enterado de esta jugada que influirá directamente sobre nuestras vidas y las de nuestros hijos y nietos, y sobre la salud del sufrido planeta en que habitamos. El Tratado de Comercio e Inversiones EE UU/UE  (TTIP, según sus siglas inglesas) se está urdiendo en secreto con la idea de que sea más o menos presentable, el TiSA ni eso. La soberanía quedará doblemente  maniatada a los intereses globales  y la democracia reducida a una mascarada.
    Este es, amigos, nuestro problema, el problema de nuestro tiempo: la derecha neoliberal-neoconservadora, que no tiene un pelo de liberal en el sentido político del término, que no es conservadora en el sentido de antaño, posee una agenda oculta de muy largo alcance. De hecho, aspiraba a mantener en secreto el TiSA durante al menos cinco años más, el tiempo necesario para implementar las medidas accesorias y pillarnos a todos desprevenidos, supongo que todavía enredados en vanas discusiones sobre el TTIP.
    Y WikiLeaks revela que España figura entre los urdidores y signatarios del TiSA… ¿En qué clase de tenidas de altos vuelos se ha decidido nuestro destino?  ¿Quiénes, amos y técnicos, han participado, con nombres y apellidos? ¿Quiénes han participado por parte del PSOE y del PP?  ¿Ha tenido noticias el rey de lo que se tramó a puerta cerrada? 
     Solo sé que esta pieza de convicción explica sobradamente no pocas cosas raras que han pasado en los últimos tiempos, desde el sucio artículo 135 malmetido en nuestra Constitución con nocturnidad y alevosía hasta la forma arrogante de socializar las pérdidas  y la entera política económica del gobierno.
      Es evidente  que este gobierno vendido, estando en el ajo, alineado con los intereses que han conducido al TiSA, ha operado en todo momento en función de esa agenda oculta. Obró sobre seguro, sintiéndose  exonerado del deber de velar por el bien común y autorizado a arrojar por la borda todos los imperativos relacionados con la cohesión social, imperativos despreciables desde la óptica del Tisa.  Ahora se entiende la seguridad con la que inviste sus declaraciones en el sentido de que las cosas se están haciendo de manera inteligentísima, por no haber otra opción… ¡Acabáramos! Claro, el gobierno sabía lo que nosotros ignorábamos, pobres imbéciles, y solo él estaba capacitado para orientarse en el terreno de juego... Basta un somero análisis para comprender que todas las medidas lesivas para el interés general se encuentran en la agenda neoliberal
del TiSA.
     No es extraño que, aparte de Público, ningún otro medio español se haya hecho eco de la terrible revelación de WikiLeaks. Defiende el TTIP, encubre a los brujos del TiSA y serás salvo. Y si no, ya sabes.
     Termina uno por entender este ambiente enrarecido. La derecha salvaje de ahora sabe que no puede ofrecernos nada, calla lo que sabe, nada dice sobre su agenda verdadera, sobre su hoja de ruta, a sabiendas de que la gente se la tiraría a la cara. Y por el otro lado, tenemos a la izquierda emergente sin una agenda clara, porque con semejante oponente real no hay quien sea capaz de llamar pan al pan y vino al vino.
    No por casualidad esta izquierda ha empezado por tranquilizar a los poderes fácticos nacionales e internacionales con un suave “no temáis” y exponiendo un programa de mínimos, encaminado a poner fin a los desahucios y al hambre, esto es,  sin ánimo de romper la baraja. Esto cuando esa derecha tiene un programa de máximos, totalmente antidemocrático, inmundo todo él y  ya en fase de cumplimiento brutal.
    Claro que sería estúpido romper la baraja cuando solo se cuenta con el poder de la razón y de las urnas, cuando además eso ya está hecho, a la chita callando, por parte de la armada neoliberal. Llegados a este punto, vaciada de sentido la democracia por el juego de los poderes en la sombra, paradójicamente solo la democracia puede protegernos un poquito contra la pérdida de libertades y derechos. O esos señores del TiSA no habrían tenido que recurrir a reuniones secretas como unos vulgares asaltantes de caminos.
      La situación es gravísima, tanto que nuestros actuales debates sobre posibles pactos municipales y autonómicos  lucen como una un fenómeno muy secundario,  quizá una mera distracción.  La confrontación que se avecina deja pequeños los acontecimientos vividos. Está en juego nuestro porvenir y, desde luego, el de Europa, en estos momentos totalmente pervertida, tan alejada de su ideal democrático que me da náuseas. Cuánta razón asiste a Alberto Garzón, que acaba de publicar el único artículo en el que he visto reflejada una comprensión cabal de la situación y de la correlación de fuerzas. Se titula La unidad popular es el único camino: lo recomiendo encarecidamente. (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=199566)…  Si al escribirlo hubiese podido tener sobre su mesa el asunto del TiSA no le habría salido más redondo. 

    

miércoles, 27 de mayo de 2015

Y AQUÍ LLEGA LA “IZQUIERDA RADICAL”…

     Al día siguiente de las elecciones, varios escribas orgánicos dieron la voz de alarma, prodigando la expresión “izquierda radical” para definir a las fuerzas que han venido a alterar el mapa político que tanto les gustaba. ¿Se trata de distinguir a los recién llegados del PSOE en dos palabras, por falta de espacio? Ya me gustaría, pero no.
   El empavorecido constructor Villar-Mir acaba de afirmar que se nos viene encima el comunismo, nada menos, en lo que ha venido a coincidir con Esperanza Aguirre, empeñada en hacer creer a las buenas gentes que Manuela Carmena se propone acabar con la democracia en España. Y ahora, a la desesperada, al ver que su frente anti-Podemos no cuajará en Madrid, he aquí que se muestra dispuesta a pactar con Carmena… a condición de que abjure de sus vínculos con los “soviets de distrito” [sic!]. Y leo y oigo que no está sola, que el propio PP, o gente del PP, se identifica con su visionaria estrategia. Confieso que de buenas a primeras me reí; pero ya no le veo la gracia.
    Y no se la veo porque estas burradas dejan al descubierto la mentalidad de una parte muy pesada de la élite del poder, la misma mentalidad locoide y egoísta que tanto daño la ha hecho a este país desde los tiempos de Larra y de Galdós.  Me refiero a la mentalidad que tuvo la ocurrencia de propalar el infame bulo de que el señor Alcalá Zamora era la punta de lanza del comunismo, y esto desde el primer día de su mandato, cuando en este país los comunistas se podían contar con los dedos. La misma que alentó y financió el golpe de Estado de 1936 a partir del punto y hora en que perdió la esperanza de mantener a la República bajo control, es decir, en cuanto vio venir el imperativo histórico de redistribuir la riqueza y acabar con los privilegios incompatibles con la modernidad. La misma que entonces creía que era de lo más normal una sociedad dividida en ricos y pobres, la misma que ahora es incapaz de comprender que este país no quiera prestarse a seguir de rodillas ante lo que está pasando, la misma que en su día descubrió el neoliberalismo y se dijo a sí misma que la desigualdad es natural como la lluvia o el granizo, y esto a su entera satisfacción, aunque tuviera que mandar al diablo el cristianismo del que tanto le gusta farolear.
    Confundir a las reuniones vecinales de Madrid con aquellos soviets constituidos en la Rusia inmersa en la I Guerra Mundial es una animalada, fruto de la incultura y de la malicia. Decir que la señora Carmena es un peligro para la democracia, otra animalada. Designar a las fuerzas emergentes bajo el rótulo de izquierda radical, otra. ¿Se pregunta uno si Esperanza Aguirre y los que piensan como ella saben, siquiera remotamente, qué es una izquierda radical? Me parece el colmo que endosen ese título a lo que se presenta como una izquierda a secas, socialdemócrata en todos sus usos y planteamientos. De aquí a una reviviscencia de una izquierda radical, a la Che Guevara por ejemplo, hay un tal trecho que no es de recibo seguir con la milonga.
    La pretensión de amedrentar a la parte peor informada de la ciudadanía con idea de que Pablo Iglesias es como Chávez y que, por lo tanto, tiene la oculta intención de cargarse la democracia, es sencillamente asquerosa. Porque ni Pablo Iglesias es Hugo Chávez, ni es cierto que el chavismo haya prescindido de la legitimidad democrática.  
    Pero no veo por qué me escandalizo… ¿Acaso ignoro que forma parte de la esencia del neoliberalismo justificarse mediante todo tipo de mentiras de brocha gorda en el prepotente convencimiento de que la verdad no pinta nada en política? Lo que parece torpeza, brutalidad e ignorancia viene en el lote.
    No veo ni el menor peligro para la democracia en las fuerzas emergentes. Al contrario, veo en ellas una esperanza de regeneración del sistema en que habitamos, por ser obvio para mí que un sistema político sin una izquierda  real solo podría ser democrático en una sociedad sin clases que ni siquiera se divisa en el horizonte. En cambio, sí veo un peligro para la democracia en la derecha representada por la señora Esperanza Aguirre. ¡Esta sí que es radical! Esperemos que haya otra derecha, porque esta ya sabemos a qué extremos es capaz de llegar y qué tipo respuesta termina por merecer.

martes, 26 de mayo de 2015

TRAS LAS ELECCIONES DEL 24-M

    Se constata un gran avance de la izquierda y un retroceso de la derecha, un cambio de tendencia que, con las elecciones generales a la vista, se puede entender como una clara señal de que se prepara una redistribución del poder. Es pronto para echar a volar las campanas, pero se alegra el espíritu al constatar que millones de españoles son, hoy por hoy, inmunes a las mentiras de saturación que hemos padecido durante los últimos meses.
    Hay quien se asusta ante la necesidad de pactar y habla de ingobernabilidad. Evidentemente, no será fácil llegar a acuerdos y atenerse a ellos. Pero, la verdad, creo que ya era hora de que llegásemos a una situación como esta. Las mayorías absolutas habidas hasta la fecha han sido sumamente dañinas para la  normal maduración de nuestra joven democracia. Piénsese en los modales chulescos de sus beneficiarios, en el hurto de los temas serios  y trascendentes del debate público y leal, por no hablar de otras consecuencias indeseables, desde la corrupción a la promoción de auténticos inútiles a puestos de elevada responsabilidad.
   Me hacen gracia las murmuraciones de la derecha ante las declaraciones del presidente Rajoy, que ya pone proa a las elecciones generales sin mirar atrás. ¿Qué esperaban? Hace mucho tiempo que el PP quemó sus naves para mejor disfrutar de la corriente neoliberal-neoconservadora que nos ha traído al presente desfiladero histórico. El resultado era previsible y de aquí a noviembre no tiene la menor posibilidad de rectificar, como no tiene ni la menor opción de pintar de rosa su agenda oculta, que no es otra que la de seguir en las mismas, destruyendo la cohesión social en nombre de los intereses de su red clientelar y de los mandatos de los amos de las finanzas internacionales.
    No cabe ignorar que el PP tenía otras potencialidades, pero ya da igual. Se lo ha jugado todo a una carta, justo a la carta que la gente tiene buenos motivos para aborrecer y temer. Y es que ha dejado la causa de la justicia social en el lado de la izquierda, de manera inequívoca, haciendo daño hasta a sus ingenuos votantes de ayer. Si ahora empezase a hablar de justicia social, sus palabras sonarían  tan hipócritas que es hasta normal que no se atreva a pronunciarlas.
    Hay quien cree que Rajoy no es el mejor candidato por no ser el más locamente neoliberal-neoconservador del elenco, pero ya me dirán lo que adelantan con ello en orden al reencuentro con la sensibilidad del común de los mortales. Y recuerden que ahora precisamente asistimos al hundimiento del absurdo mito de que las derechas entienden la cosa económica mejor que nadie…
    Ahora veremos qué hace el PSOE. Parece que la historia ha tenido a bien darle una oportunidad de redimirse de sus desviaciones. ¿Con quién pactará? Supongo que Pedro Sánchez ya se ha dado cuenta de que cualquier tocamiento con el PP sería desastroso para el partido. Pero no cabe descartar que le chantajeen para que de el paso fatal. La sombra de Felipe González es alargada y no sabemos en qué quedaron las tenidas sobre el famoso gobierno de concentración PP-PSOE. O con la derecha o con la izquierda, señor Sánchez. Este país no está para bromas.
    No quisiera dejarme en el tintero una evidencia de sumo interés. La división de la izquierda no ha sido un impedimento para su avance, y esto por un dinamismo interno que ha desbordado el marco partidario convencional. Cabe ver en ese dinamismo, tan esperanzador, la consecuencia del sufrimiento y la desazón, y además una manera colectiva de sobreponerse a los cantos de sirena del fatalismo histórico.
    La derecha no tiene ni la menor posibilidad de emplear su arsenal contra un fenómeno social de tal amplitud, contra semejante voluntad de cambio. Dicho arsenal quizá le sirvió para sembrar dudas, en espíritus timoratos, sobre la idoneidad de los líderes de Podemos para encarnar una alternativa creíble y para endosarle al partido de Pablo Iglesias una agenda oculta de tenebrosas intenciones totalitarias, pero ha demostrado ser patéticamente inútil contra dicha voluntad. Si lo tuviera que expresar en términos convencionales, diría que el poder establecido ha topado con el pueblo.

    

lunes, 11 de mayo de 2015

CHANTAJISTAS Y CHANTAJEADOS

      En estos tiempos de dominación neoliberal y globalización, el chantaje se ha convertido en la herramienta más efectiva del poder establecido. Como este poder es esencialmente antidemocrático (obedece a intereses oligárquicos contrarios al bien común), no  es de extrañar que se emplee a fondo como chantajista, papel que le sienta como anillo al dedo y en el que está dando pruebas de un virtuosismo mafioso de superior categoría. 
     Nos encontramos inmersos en la era del chantaje, como si viviésemos en una dictadura.  Y nada tiene de sorprendente que la dignidad humana se encuentre bajo mínimos y que la libertad, en lugar de ir a más según el sueño de la modernidad, se recorte a ojos vistas. Caminas o revientas. Son lentejas, lo tomas o lo dejas… Y así se llega a la prostitución, a la esclavitud, así se firman contratos infumables y se dice sí señor a cualquier burrada.
     Contémplese la realidad europea, lo que nos pasa a nosotros y el completo panorama económico y geopolítico en clave de chantaje. En lugar de las razones y sentimientos que asociamos a la búsqueda de la justicia local y planetaria, vemos el completo repertorio del arte de chantajear a pueblos y personas. Lo considero una recaída en la barbarie de pronóstico pésimo. Las negociaciones no son tales. Son simulacros.
      ¡Qué tiempos estos en los que el chantajista endosa a la realidad los mandatos que se le antojan, dándoselas de honorable! ¡Qué tiempos, en los que el chantajeado, en lugar de sentirse como tal, en lugar de tragarse la humillación o de reaccionar como una víbora, le sigue la corriente al opresor, ya dispuesto a ceder todo lo que haga falta, e incluso a hablar del caloret o de otras cuestiones triviales mientras cede y cede como si fuera de lo más natural.
     ¿Cómo se llegó al artículo 135 que hoy figura en nuestra Constitución? Pues por ceder ante un chantaje. ¿Cómo es posible que el Acuerdo de Libre Comercio e Inversión EE UU/UE se haya pergeñado a puerta cerrada y que los señores europarlamentarios no se hayan echado abajo esa puerta? ¿Cómo es posible que estos representantes de la ciudadanía europea se hayan dejado contentar con una especie de resumen sin poner el grito en el cielo, sin reaccionar siquiera cuando el chantajista les prohibió que lo leyeran como es debido y hasta tomar notas? Por la dialéctica chantajista/chantajeado.
    ¿Qué pasa con las propuestas económicas de todos los partidos que se presentan a las elecciones del presente año en España? Pues que han sido escritas bajo la amenaza del chantaje local y global.
     Nadie quiere exponerse a que el chantajista se enfade, nadie quiere reconocer siquiera que está siendo víctimas de un chantaje y de que así no hay manera de establecer un programa coherente, ni tampoco de fijar los objetivos con claridad meridiana, como si el punto justo estuviese en engatusar simultáneamente al chantajista y al votante chantajeado.
     El votante, viendo el garrote suspendido sobre su cabeza, pide moderación, calculitos, alguna cosilla, nada que pueda irritar a los amos del mundo. (¡Madrecita, que me quede como estoy!) Quien amenace con volcar la mesa del tahúr se verá castigado en las urnas, como bien saben el chantajista y la masa ovejuna. Y por eso es muy conveniente hablar de corrupción, de manzanas podridas, caer en el juego del tú más, como si aquí el problema fueran los chorizos y no el sistema y su infame doctrina de fondo.
    ¡No hay alternativas! Esta necedad que contradice la razón de ser de la política, encubre las pezuñas del chantajista y esconde las vergüenzas del chantajeado. Ni se dude de que el las próximas elecciones, millones de españoles irán a votar convencidos de que son libres, pero en realidad entregados a la lógica del Síndrome de Estocolmo, la misma que domina a la mayor parte de los líderes que aspiran a conquistar La Moncloa, como domina a su actual inquilino.
    Y naturalmente  esos electores timoratos y calculadores han sido tenidos en cuenta por los redactores de los programas económicos. Aquí nadie está libre de temer el mencionado garrote, tampoco ellos, todavía aferrados a la curiosa esperanza de que el capitalismo salvaje entre en razón, nostálgicos de un capitalismo bueno o roosveltiano que no volverá a fuerza de comedimiento y bajadas de pantalones.
    ¡Véase lo que pasa en Grecia! Por no rendirse a la primera, véase, véase. El chantaje apunta más que a expulsar a Grecia del euro, a provocar la caída de Syriza y a devolver el poder a alguno de los blandengues de ayer. Si Syriza cae o se traiciona, ¡qué alegría más repugnante se llevarán al cuerpo los encumbrados matones de la Bestia neoliberal, y que alegría los simples cagones, viendo en ello una justificación y una disculpa moral!
     El chantaje ha sido tan masivo y sostenido que ya no hay quien se atreva a llevar el debate político al estricto plano de la justicia, por preferir todos los juegos de números, como si debiéramos dar por supuesto que en esos juegos tiene tan digna dama algún papel (podría tenerlo, pero actualmente no lo tiene).
    Chantajistas y chantajeados hablan en un idioma común, caídos en el economicismo inherente a la narrativa del chantaje en curso.  La mayoría de los economistas críticos huyen como de la peste de que los tomen por militantes antisistema, ateniéndose al guión de lo que hay, a las reglas del juego escritas y no escritas del sistema. A ver si se puede hacer algo sin irritar a los que tienen la plata. Es una manera de ceder al chantaje. ¿Se atrevió el señor Miliband a cuestionar de raíz la política económica de Cameron? No, claro que no. Otro que dobló el espinazo y acabó en la cuneta.
     Esto sucede cuando está ya clarísimo que el chantajista es un perfecto inmoral, un enemigo de la democracia y de la humanidad, y que, por lo tanto, no tiene nada que ofrecer aparte de las operaciones de saqueo y socialización de las pérdidas. Que para servir a la causa de la justicia los números tendrían que ser otros y distinta la escala de valores, esto es sabido, pero el miedo es libre.
    El chantaje ha pervertido nuestras mentes y corazones. A duras penas es posible traer a primer plano a los pobres y hambreados europeos  y ya es imposible que a uno le tomen en serio si alude al espantoso daño que el actual sistema está haciendo a la gente en el plano vital, un daño atroz del que sus hijos no se librarán por estar ya en la categoría de los sin futuro.
     El chantaje opera a diversos niveles, y ya han pervertido las mentes hasta el punto de que se debe dar por sobreentendido que tener un trabajo precario y miserablemente pagado, no ser desahuciado y contar con luz eléctrica es extraordinario, más que suficiente para llevar una vida digna (y  no digo plena porque esta palabra ya no se usa por no ser del agrado del chantajista,  solo interesado en la plenitud de sus negocios). Nótese que defendemos educación en nombre de los beneficios económicos futuros y no del desarrollo libre de las personas. Quien defienda este desarrollo de las personas será tomando por loco y fichado como tal.
     Creer que si uno cede el chantajista se portará bien es una imbecilidad, la esperanza del tonto. Cuanto más se cede, peor. Y además, llegados a este punto, la idea de ceder para ganar tiempo carece de valor operativo. Porque aquí el único que puede sacar partido de ella es precisamente el chantajista.

    Y si uno no está dispuesto a ceder, debe atarse los machos. Debe estar preparado para que de los modales melifluos, tecnocráticos  y pseudodemocráticos el chantajista pase directamente a los brutales.  Y puede que de esto no estemos lejos a juzgar por los preparativos jurídicos, policiales e informáticos. El chantajista se cura en salud, consciente de que lo que se trae entre manos es de rango genocida y de que su supervivencia depende cada vez más de la pura fuerza bruta, la de las plantaciones de esclavos, la de Auschwitz o del Gulag. 

miércoles, 6 de mayo de 2015

EL VOTANTE DE IZQUIERDAS

    Urnas a la vista, el votante de derechas  solo tiene que elegir entre dos opciones. O se inclina por el PP o por Ciudadanos,  por la opción jurásica o por la emergente. 
    El votante de izquierdas, en cambio, no lo tiene tan fácil. ¿A quién debe confiar su representación? En este campo el panorama es complejo. Solo está claro que aquí y ahora de lo que se trata es de hacer frente a la a Bestia neoliberal, antes de que sea tarde, antes de que termine de retrotraernos al siglo XIX.
    Y como esto sí que está claro, por ser cuestión de supervivencia, es inevitable que la visión de las urnas le cause a este votante una sensación rara y hasta de enojo con sus pares. Debería estar ilusionado, lo estuvo hasta hace poco, y ahora anda cejijunto.
    Es una  pésima idea entrar en el futuro con las fuerzas divididas por personalismos, rencillas de familia y cálculos esotéricos. Donde ya debería haber formado un frente amplio, resulta que no lo hay. Es muy de lamentar precisamente ahora, por estar la mencionada Bestia en un apuro. Es de género tonto no ver y no aprovechar la oportunidad, sobre todo si se piensa en su temible capacidad de reacción y en el odioso y semioculto programa que se trae entre manos. En fin, con división interna o sin ella, el cometido de la izquierda es ese.
     Y siendo así, con pena o sin ella, el votante de izquierdas se ve ante la desagradable evidencia de que, a juzgar por su ejecutoria, el PSOE no es de fiar. Ha servido a la Bestia, ha traicionado a sus votantes, y hasta la fecha no ha ofrecido ninguna prueba de que no vaya a repetirlo. Es más, dada su hipersensibilidad a los chantajes oligárquicos, dada su habituación al arte del acomodo, está cantado que volverá a las andadas en cuanto se le pase el sofocón.
     Ahora como siempre, el PSOE va de “izquierda responsable”, tildando de idiota a cualquiera que no se comporte como un oso de feria. Y esto vale por una declaración de intenciones. Mucho le habrá dolido que el 15-M lo metiese con el PP en el mismo saco, pero méritos sí que hizo, como sabe cualquier votante de izquierdas que se precie, haya votado o no al PSOE en el pasado.
     ¿Está Pedro Sánchez decidido a eliminar el maldito artículo 135 que Zapatero urdió a escondidas con el PP? ¿Decidido denunciar los aspectos siniestros del acuerdo de Comercio e Inversiones EE UU/UE? ¿Decidido a poner en su sitio a la casta extractiva? ¿Decidido a apoyar a Grecia en los altos foros internacionales? ¿Decidido  a dar cuenta en el Congreso del chantaje de turno, lo que debió hacer Zapatero y no hizo, decidido a dimitir antes de entregarnos? ¡A saber!
    Aquí y ahora, el votante de izquierdas que realmente esté convencido de que hay que pararle los pies a la Bestia, no pudiendo fiarse del PSOE, tendrá que elegir entre Podemos, Izquierda Unida y sus asociados, Ganemos y los suyos… y reclamarles que lleguen a un entendimiento sincero y práctico lo antes posible, porque sin él serán triturados de uno en uno  o de un solo golpe todos sin que la gente que les apoya tenga la menor oportunidad de hacerse valer como lo que es, un conjunto humano numeroso y poderoso, indignado ante el curso de los acontecimientos. 

lunes, 27 de abril de 2015

MÁS ALLÁ DE LA CONFUSIÓN

   Tras el arranque andaluz, enfilamos hacia nuevas citas electorales y la confusión va en aumento. Nadie quiere mostrar sus cartas para no espantar a los famosos votantes del centro, todo se personaliza, se excitan las filias y las fobias, se huye de los temas serios y se amañan hasta las sumas y las restas.
    La confusión es, sin embargo, más aparente que real. Tenemos, por un lado, a los partidos que desean poner límites y hacer retroceder a la Bestia neoliberal-neoconservadora  y por el otro a quienes sueñan con engordarla ilimitadamente a nuestra costa y a la de nuestros hijos y nietos.
     No hay ni puede haber un punto de convergencia entre ambos proyectos, por eso ya dije alguna vez que, de hecho, el centro político ha desaparecido.  No digo que no haya gente que se sienta en ese espacio, en una posición muy de clase media, convencida de que ahí reside el equilibrio y el buen sentido. El problema es que esa gente se encuentra en una especie de tierra de nadie. Quienes aspiran a representarla no se encuentran allí, sino a la derecha o a la izquierda, como los hechos no tardarán en acreditar.
    La clase media, engañada y traicionada por sus presuntos representantes, ya ha sido destruida en Estados Unidos y en otros países caídos en las garras del neoliberalismo. Ahora ocurre en Europa. Lo sufrimos en nuestras propias carnes, una experiencia que esa buena gente “del centro” no es capaz de admitir ni cuando la pisotean.
   Tarde o temprano la confrontación  entre neoliberales-neoconservadores y sus oponentes irrumpirá brutalmente y pondrá a todos en su sitio. Sucederá tras las próximas elecciones municipales y autonómicas, antes o después de las generales, quizá más tarde,  porque todo depende de cómo vayan las cosas aquí y en el mundo. Sí, llegará el momento, lo presiento, en que no habrá el menor margen para la simulación.
    Si ganan los partidarios de la Bestia, más de lo mismo: seguirán llevándonos a empujones y por etapas al siglo XIX, entregados a un designio oligárquico que no hay democracia que resista. Si ganan sus oponentes, toparán de frente con el establishment  mundial y con una agrupación de las fuerzas sobrevivientes que tan fielmente le sirven. Si por miedo decidieran no hacer nada y marear la perdiz, dejarán a las víctimas sin la representación que les prometieron,  o sea, rotas o airadas, lo que también sería funesto para nuestro sistema democrático.
    Ahora bien, a  juzgar por las encuestas en este país todavía no se ha llegado al punto en que una abrumadora mayoría experimente el ferviente deseo de dejar atrás lo malo conocido en busca de lo bueno e incierto por conocer. Es un dato a tener en cuenta.
     ¿Hace falta más sufrimiento para que se llegue a ese punto crítico?  Tal parece, como parece que hace falta más dolor para que los adversarios de la Bestia dejen de hacer el tonto, incapaces de dar vida a un frente amplio a la altura de los desafíos que nos van a salir al paso indefectiblemente, como parte del embolado global.  
     Sería de desear que  los representantes de la izquierda no perdieran el tiempo con cominerías, personalismos  y desmesuras, pues les ha caído encima la responsabilidad de impedir que nuestro país pierda el tren de la historia. Sería muy triste que España reaccionase tarde y mal y encima sola y desunida contra dicha Bestia, como ahora le pasa a Grecia. Sería como para tirarse de los pelos, pues en estos mismos momentos la Bestia está  enferma de muerte, como consecuencia de su criminal locura. Como no será que ya ha despuntado una hornada de economistas que han dejado de reírle las gracias. Thomas Piketti no está solo, señal  inequívoca de que los tiempos están cambiando, aunque no tan rápido como algunos desearíamos.
     A mi entender al menos, el tren de la historia ha llegado a un punto en que el neoliberalismo-neoconservadurismo ya se ha exhibido ante grandes masas humanas y ante un significativo número de cabezas pensantes como lo que es: una salvajada sin porvenir, mortal para la gente y para la salud de la tierra, un constructo ideológico impresentable  y falaz, surgido de la matriz de una oligarquía local y transnacional tan ciega como egoísta y cutre. Como ya no puede prometer a la gente prosperidad alguna, al neoliberalismo solo le queda mentir y abusar de su indecente instrumental propagandístico y represivo. Hemos llegado al punto de que hay que ser muy necio o muy malvado para sostener esa ideología es la mejor, la última, la incontestable. La Gran Crisis Política nos espera, pues, a la vuelta de la esquina.

lunes, 16 de marzo de 2015

PODEMOS Y VENEZUELA

    El establishment vocea cualquier vínculo de Podemos con el chavismo, a ver si así consigue pararle los pies. Salta a la primera página que Íñigo Errejón le cayó en gracia a una hija de Hugo Chávez… ¡Pues sí que han llegado lejos el entendimiento y la complicidad!
      Ya hemos visto lo sucedido con las cuentas de Juan Carlos Monedero, entendidas como una revelación trascendental, como prueba de un delito de financiación subterránea  de Podemos. ¿No debería ese hombre ser pobre como una rata? ¡Aquí hay algo sospechosísimo!
     La noticia de ayer: se le pidió a Pablo Iglesias que condenase la detención del alcalde de Caracas y él se fue por la tangente. Manifestó que le desagrada que un alcalde se encuentra entre rejas. O sea, no la condenó… (¿Y cómo la iba a condenar porque sí, solo para darle el gusto a la caverna? ¿Y si el conocido antichavista estaba involucrado en una intentona golpista como asegura el gobierno venezolano?). 
     La noticia de hoy es que los europarlamentarios de Podemos rechazaron las sanciones que el Partido Popular Europeo, portavoz del establishment mundial, pretende imponer a Venezuela por una supuesta vulneración de los derechos humanos. O sea, Pablo Iglesias  y los suyos defendieron a Maduro, se retrataron, mostraron sus cartas, quedando probado lo que se pretendía demostrar, a saber, que son unos bichos, que los derechos humanos les importan un bledo, que no son demócratas… Acosado por los medios, Pablo Iglesias añadió que no conoce personalmente a Maduro y que está a favor del diálogo y no de las sanciones.
      La derecha vernácula aprovecha la crisis venezolana para meter miedo a los españoles. Caiga sobre Podemos toda la basura lanzada sobre Chávez y sobre Maduro, ahora elevado a la categoría de "peligro para la seguridad de los Estados Unidos", categoría reservada a personajes como Manuel Noriega, Sadam Hussein o Muhamar Gadaffi, de lo que nada bueno cabe esperar, pues el paso siguiente suele ser una acción “humanitaria”, en “defensa de la libertad”, de terribles consecuencias para el pueblo.
     Podemos se nos pone de perfil, lanza balones fuera y trata de que esa basura no le sepulte. No le conviene que esa identificación con el chavismo, hoy en crisis, se consolide en el imaginario colectivo. Como no le conviene tampoco presentarse como un enemigo declarado del establishment,  un enemigo a la Chávez. De ahí que se abstenga de defender al chavismo con la rotundidad que cabría esperar, aun al precio de quedar indefenso ante los ataques que recibe, e incluso al de dar la impresión de doblez que encanta a sus enemigos e irrita, a no dudar,  a una parte de sus simpatizantes.
   Como yo no pertenezco a Podemos (ni a ningún otro partido), como estoy a solas con mi ordenador y mi perro, me voy a tomar la licencia de decir algunas cositas. Dada la situación mundial, en la que se está a favor de la barbarie neoliberal o contra ella, no hay nada indecoroso en haber tenido o tener buenas relaciones precisamente con el chavismo (como tampoco tenerlas con Rafael Correa, con Evo Morales o con José Mújica, por ejemplo).   
     ¿Acaso era Venezuela un país idílico antes de la democrática llegada de Hugo Chávez a la presidencia?  ¿Acaso el país era un modelo a seguir en tiempos de Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera, devenidos ambos en peones del Consenso de Washington, decididos a hacer lo mismo que ahora se está haciendo en España (desplumar al pueblo)?
    ¿Acaso es decente ignorar los indiscutibles logros sociales del chavismo, todos indigestos desde el punto de vista de la oligarquía local y transnacional? ¿Se puede ignorar que ésta ha estado maniobrando contra el chavismo desde el primer día? ¿Se puede olvidar que en estos momentos el presidente Maduro está siendo objeto de una feroz campaña de acoso, en la que sus enemigos parecen dispuestos a ir a por todas?
     Eso de echar abajo el precio del petróleo y dejar las tiendas desabastecidas no dice gran cosa sobre su capacidad de gobierno de Maduro y mucho, en cambio, sobre el poder de sus enemigos  (lo mismo se hizo contra Salvador Allende en Chile, donde se echó por tierra el precio del cobre nacionalizado…). Para la derecha mundial es de vital importancia que el chavismo y otros proyectos similares  descarrilen y muerdan el polvo. Se trata de demostrar, por las malas, que “no hay alternativas”. Esto lo sabemos todos, como deberíamos saber que, en caso de que Podemos llegue al poder  no lo tendría nada fácil para desmentir este absurdo criminal que se sacó de la manga la señora Thatcher. El establishment se defenderá con uñas y dientes.
    En rigor, lo verdaderamente escalofriante, lo que habría sido devastador para la esperanza que representa Podemos en España habría sido descubrir  un entendimiento entre sus principales dirigentes  y los hermanos Koch… un entendimiento con los magos de la banca en la sombra, una repentina admiración por Peña Nieto, un trato preferente del señor Juncker, un favorcito del rey de Arabia Saudita…
    A juzgar por los compadres, capataces  y empleadores de los enemigos de Podemos, ni siquiera soy capaz de sobresaltarme con la noticia de que no sé que programa televisivo de Pablo Iglesias ha contado o cuenta con patrocinio iraní. Esto es lo que han conseguido sus enemigos al presentarse como unos santitos, como altísimos modelos de solvencia democrática y moral. Resulta cargante que se escandalicen como hienas ante tales o cuales relaciones de Podemos, como si ellos tuvieran las manos limpias. Y ya es el colmo que se movilicen masivamente en defensa del alcalde de Caracas, porque son los mismos que tienen por norma no decir nada sobre Guantánamo y silenciar todas y cada una de las barbaridades de los “buenos” de esta historia para no dormir.