Mostrando entradas con la etiqueta política y sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta política y sociedad. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de mayo de 2014

LOS “INDESEABLES” DE TWITTER

   El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, se propone “limpiar las redes sociales de indeseables”, tarea hercúlea donde las haya, al parecer no solo en adelante sino retroactivamente, a raíz de ciertas barbaridades  suscitadas por el asesinato de Isabel Carrasco. La cosa se las trae. ¿Se irá también contra los anónimos autores de los comentarios de cierto jaez vertidos al pie de los artículos informativos publicados en los diarios digitales? Ya hay un detenido por “apología de la violencia”,  un chico de 19 años, autor de unas líneas de gusto pésimo, lo que quizá sea el anuncio de una redada espectacular.
   La autoridad acaba de mezclar el asesinato con el yihadismo y el terrorismo, nada menos, como otros lo han relacionado con los escraches. Es una forma de hablar encaminada a la persecución de los “indeseables”. Se pretende aprovechar un crimen para reprimir la libre expresión de la gente en ese medio, con la idea de que se calle o que se corte un poco. Lo que no me parece admisible, por una cuestión de principios. La libertad de expresión es sagrada y punto. Así son las cosas en una sociedad abierta, y si a la autoridad le molesta que se fastidie, como nos fastidiamos todos al leer u oír asertos que nos repugnan, sin reclamar medidas a la china o a la turca.
    La iniciativa del ministro se inscribe en un contexto preciso, siendo obvio que aquí de lo que se trata es de amedrentar al personal con baterías de multas, e incluso con penas de cárcel, como acaban de comprobar dos manifestantes, un joven estudiante de medicina y un ama de casa. Estas cosas empiezan así, poco a poco, y van a más si la sociedad no atina a frenarlas. En relación al tema que nos ocupa, primero se va contra los que se han complacido en un crimen, aprovechando la repulsa general, y se acaba yendo contra quienes haga falta,  contra los opinantes molestos. Entre la censura y la autocensura, todos arrugados.
     A mí las barbaridades que he tenido ocasión de leer estos días me han dado un pesado material para la reflexión, material que debo precisamente a la libertad de expresión todavía existente en la red. Si así está el patio, prefiero saberlo. Y por cierto que no solo he leído barbaridades. Hay realmente de todo. Mucha gente se esfuerza por dar en el clavo, y esto vale, aunque se le tuerza. Además,  por la misma dinámica de la red, al burro no le suele faltar un contradictor, acabando todo en tablas.
     Las redes sociales se han convertido en un foro aparte, en el que gente que jamás se ha expresado públicamente por escrito, como el joven detenido, tiende a expresarse en plan válvula de escape. Los resultados, claro, producen vergüenza ajena. Pero me parece chusco que lo que pueda pensar un jovencito en la intimidad de su cuarto le interese más a la policía que a sus familiares, amigos y lectores de ocasión. Como me parece anómalo que se crea que reprimiéndolo se vayan enmendar sus malos pensamientos. En cuanto a la creencia de que así se puede impedir el contagio de estos, presupone la creencia de que la red los crea, cosa de la que dudo. ¡Y cómo han cambiado los tiempos! Los anónimos malignos llegaban antaño por correo, se deslizaban por debajo de la puerta, se emitían desde un teléfono público, hoy los manda un ingenuo que de anónimo no tiene más que su estado de ánimo.
      Debo añadir, para terminar, que me da mala espina cierto fenómeno: la tendencia a reclamar histéricamente la acción de la Justicia en casos de opinión. Una cosa es criticar a la autora de Cásate y sé sumisa, y otra distinta llevar el caso a los tribunales. Una cosa es que los feligreses se revuelvan contra un párroco que llamó “adúlteras” las mujeres, o que nos irrite lo dicho por el obispo Reig, capaz de decir que la homosexualidad conduce a la prostitución, y otra reclamar la acción de la Justicia. Como he dicho, la libertad de expresión es sagrada, también la del párroco y la del obispo, que ya se retratan por sí mismos, como el joven que acaba de ser detenido.  Claro que hablo como parte interesada. De seguir las cosas así, los escritores tendremos forzosamente que volver a escribir entre líneas, como en los viejos tiempos, y llegará a considerarse un insensato el escritor que no se saque un seguro, como los arquitectos, para hacer frente a las consecuencias de un “accidente”.

jueves, 8 de noviembre de 2012

A PROPÓSITO DE ROBESPIERRE Y DE SPINOZA


   Y a propósito también de Manuel Fernández-Cuesta, que acaba de publicar dos artículos que me han llamado poderosamente la atención, “Robespierre y el imaginario constituyente”  y “Spinoza y la necesidad de lo colectivo”. 
   Me complace que Manuel Fernández-Cuesta se haya saltado las normas de etiqueta y nos ponga ante una cita de Robespierre sin preocuparse por los escalofríos que este nombre  pueda provocar: “Un pueblo cuyos mandatarios no deben dar cuenta de su gestión a nadie no tiene Constitución. Un pueblo cuyos mandatarios sólo rinden cuentas a otros mandatarios inviolables, no tiene Constitución, ya que depende de éstos traicionarlo impunemente y dejar que lo traicionen los otros”.  Y no me complace menos escuchar la voz de Spinoza, entendida como una apelación a la sabiduría, en abierto desafío contra la el burdo darwinismo social que pretenden imponernos los doctrinarios del Estado neoliberal (todo él concebido para llevarse por delante el bien común e imponernos la ley de la jungla).  
    ¿Acaso es demasiado remoto y oscuro Spinoza? Pues no: las citas que trae a colación Manuel Fernández-Cuesta, tomadas de su Ética, son de las que no dejan dormir: “Aquella sociedad, cuya paz depende de la inercia de unos súbditos que se comportan como ganado, porque sólo saben actuar como esclavos, merece más bien el nombre de soledad que de sociedad”. De pronto, he aquí que el pensamiento de Robespierre y el de Spinoza se hacen presentes, con una tremenda carga de actualidad.  Manuel Fernández-Cuesta nos invita, o más bien nos obliga, a contemplar la realidad a la luz de la herencia intelectual que nos corresponde.
     Desde la óptica del poder que pretende arrasarnos debe ser hasta gracioso vernos mareados por “las noticias”, empeñados en hacernos de nuevas, insistir en la acomodación, seguir al pie de la letra la norma no escrita que impide mentar a Robespierre,  a Spinoza, a Marx o  a Engels, cual si fuéramos todos unos perfectos inocentes, pequeños Adanes dispersos a los que se puede vender mil veces la misma mula coja…  ¡Y ya basta!
   Véase http://www.eldiario.es/zonacritica/Robespierre-imaginario-constituyente_6_61303876.html y  http://www.eldiario.es/zonacritica/Spinoza-necesidad-colectivo_6_65853427.html  

viernes, 12 de octubre de 2012

RECORDANDO A DIONISIO RIDRUEJO


     Hoy, 12 de octubre, se conmemora el centenario del nacimiento de Dionisio Ridruejo (Burgo de Osma, 1912-Madrid, 1975). Aún me duele su ausencia, aún me pregunto qué pensaría él de esto o de lo otro, de lo que me pasa a mí, y de lo que nos pasa. Y cosa extraña, ahora que me acerco a la edad en que él murió, constato que su figura, lejos de empequeñecerse, se ha ido agrandando en mi  memoria.  
    Estoy a la espera de que salga la reedición corregida y aumentada de mi libro Dionisio Ridruejo, poeta y político. Relato de una existencia auténtica, que estará disponible muy pronto (RBA). Allí cuento su vida, una vida digna de ser contada, y a la que habrá que regresar muchas veces para tratar de entenderle no sólo a él sino también al tiempo que le tocó vivir, sobre el que todavía proyectamos un viejo esquema maniqueo del que más nos vale escapar. A ese libro remito al lector interesado, pues su vida no cabe en un post… Mi visión más intimista se encuentra en “El yo misterioso de Dionisio Ridruejo” (http://www.tintank.es/?p=111).
    Hoy, brevemente, y a manera de homenaje, quisiera tener un emocionado recuerdo para todo lo que él hizo con el sostenido propósito de cancelar la lógica fatal de 1936. De un modo o de otro, todos los demócratas estamos en deuda con él, por  su abnegación y por su lucidez. 
     Y también quiero tener un recuerdo para su definición política de madurez. Él se definía como “neosocialista”, es decir, como socialista liberal, no marxista, o como “socialdemócrata”. Y es que no había renunciado a la meta última de la revolución: la sociedad sin clases.  Ya de vuelta de cualquier veleidad mesiánica, era una meta a alcanzar por vía democrática, como resultado de un  esfuerzo colectivo. Es lo que me enseñó.
    Ya sé que mis contemporáneos, al oír que era un “socialdemócrata”, lo imaginarán de la hechura de un Schröder, de un Blair o de un Rodríguez Zapatero. Y no. Era de otra madera, dicho sea sin ánimo de ofender a nadie. No era lo que se entiende por un iluso, pero de acomodaticio no tenía un pelo. Ridruejo quería “socializar la riqueza”, como me dijo reiteradamente, saliendo al paso de mis dudas e inquietudes. Primero, la democratización, y luego a trabajar con ese deseo entre pecho y espalda.  
   En su representación del futuro próximo, se veía en el centro-izquierda, entre un PSOE todavía marxista y una democracia cristiana de amplia base. Le parecía de vital importancia situarse entre ambas fuerzas, con la idea de impedir que izquierda y derecha chocasen como ciegas placas tectónicas.
    Como todo el sistema se ha desplazado espectacularmente hacia la derecha, hoy le veríamos a la izquierda…   No sé qué nos diría, pero creo que  sus lecciones políticas y vitales merecen un buen repaso precisamente ahora, cuando nos toca unir voluntades diversas con el superior objetivo de poner fin a la dictadura neoliberal, aparentemente tan imbatible como lo fue el franquismo en su tiempo.

martes, 9 de octubre de 2012

HACIA UN FRENTE AMPLIO CONTRA LA BESTIA NEOLIBERAL


  La situación no puede ser más grave, ni de peor pronóstico. Gestionada a favor de una oligarquía transnacional, la llamada “crisis económica” se ha convertido ya en una crisis política en toda la regla. De seguir las cosas así, pronto no quedará nada de ese bien precioso llamado legitimidad democrática. La gente se siente atropellada y arteramente estafada. La “convenida decadencia” de nuestra clase política no es una boutade del juez Perdaz; es una triste realidad.
    Asistimos al ignominioso final del “bipartidismo imperfecto” que rigió los destinos del país desde la Transición. El PP y el PSOE han cavado una fosa decididos a compartirla. Su habituación al poder y su estricta adecuación a los intereses oligárquicos dejan poco margen a la esperanza de que vayan a ser capaces de regenerarse sobre la marcha.
   ¿Qué cabe esperar de dos partidos capaces de prostituir la Constitución con nocturnidad y alevosía para darle el gusto a unos rufianes? Ambos dos nos han metido en este camino de perdición, y ambos han tenido su parte en la conversión del proyecto europeo en una estación de servicio para las oligarquías locales y transnacionales. No dudo de que en ambos partidos hay gentes de bien, pero dudo de que sean capaces de rectificar la deriva insensata: llevamos no sé cuánto tiempo esperando que esas personas hagan valer, a gritos si es preciso, en Ferraz y en Génova, pero también en Bruselas, los principios que dieron su razón de ser a sus respectivos partidos.
    Tal y como están las cosas, creo que el porvenir de nuestra democracia depende del buen hacer de los partidos pequeños. Y esto cuando la gente está realmente harta de los políticos, cuando se oyen discursos antipolíticos que no habrían desentonado durante la agonía de la República de Weimar. Ya están pagando justos por pecadores y mucha gente da por sobreentendido que todos los partidos son igualmente nefastos (una manera posmoderna de darle la razón al mismísimo Franco).
    Para salvar nuestra democracia, esos partidos pequeños tendrán que dar el do de pecho en circunstancias sumamente adversas, sin altavoces mediáticos, bloqueados por una ley electoral impresentable, con todas las fuerzas de la oligarquía en su contra. ¿Y cree alguien que podrán llegar lejos compitiendo entre sí?  
     Nuestra  democracia necesita es una alternativa clara, a la que no se llega simplemente criticando los hechos del gobierno, ni tampoco haciendo gestos de inteligencia a las personas que se manifiestan en nuestras calles y plazas. Bien están esas críticas y estos gestos, pero hace falta más.  En primer lugar, algunos principios seriamente meditados, en segundo lugar, un renovado sentido de la unidad. Si a la hora de la verdad el votante crítico o rebelde se va a quedar dudando entre Izquierda Anticapitalista, Equo, Los Verdes, Izquierda Unida, Izquierda Abierta y Unión, Progreso y Democracia, quizá para recaer en el llamado voto útil o para quedarse en casa, mal asunto. ¡Una vez más se le habría hecho el juego a a la perversión que padecemos!
    La situación es tan grave que, viendo venir un serio problema de gobernabilidad, elementos favorables a la continuidad del presente estado de cosas han hecho un llamamiento a favor de un “gobierno de concentración”, con “acuerdos de Estado” entre el PP y el PSOE.  ¡A ver si entre los dos nos imponen, a costa de la democracia, los dictados antisociales que rechazamos de plano! Urge, por lo tanto, que lo que ya cabe definir como oposición a dicho estado de cosas –como oposición a la Bestia neoliberal–, de los pasos necesarios para constituir un Frente Amplio, en el que puedan tener cabida los elementos más dispares, incluidos los procedentes del naufragio de los partidos hegemónicos.  
    Esta propuesta puede asustar a quienes tengan un mal recuerdo del Frente Popular, pero más nos debería asustar que la Bestia siga a su bola sin topar con ninguna barrera digna de tal nombre. Y lo primero es constituir una plataforma de convergencia, capaz de refinar un programa común de actuación, capaz de poner en limpio las ideas y los acuerdos, en la que los representantes del 15M y de otras fuerzas sociales deberían participar por derecho propio.
     La alternativa debe quedar explícita, explícitos y bien razonados sus objetivos, claro el entendimiento  de las distintas fuerzas, o no será creíble y la ola antipolítica seguirá su curso hasta convertirse en un tsunami. Clara la alternativa y clara la unión de quienes se oponen a  la Bestia, la sensación de que no estamos representados en la arena política desaparecería en poco tiempo, iniciándose la cura de nuestra democracia.
    Naturalmente,  para dar vida a un Frente Amplio hay adaptar tales o cuales principios partidistas,  hay que renunciar a tales o cuales parcelas de poder en el seno de los grupos participantes. Ahora bien, si las cominerías particulares y las ansias de dominio de unos sobre otros se impusieran, haciendo imposibles los acuerdos, se estaría dando la razón a los cultores de la antipolítica y ofreciendo un feo aval a los que dicen que todos los políticos son iguales.
   Aquí y ahora de lo que se trata es de poner fin a la galopada de la Bestia neoliberal, y esto sólo será posible si se actúa de común acuerdo, con los medios y las personas disponibles. En el pasado, fue posible, mediante la unidad de fuerzas muy diversas, al parecer incompatibles, y por una racionalidad común, debidamente conquistada, poner fin a la dictadura franquista. Esta cayó porque la gente se movilizó, con una impresionante sucesión de huelgas, y porque los liberales, los democristianos, los socialistas (todavía marxistas), los socialdemócratas, los comunistas y hasta gentes que formaban parte de la élite franquista lograron entenderse y actuar unánime e inequívocamente contra el orden de cosas imperante. Esto quiere decir que, cuando se visualiza un fin superior, la unión es posible  e históricamente efectiva. O acabamos con la Bestia neoliberal entre todos, o ella acabará con nosotros y con nuestros hijos. 

lunes, 23 de julio de 2012

COLAPSO ECONÓMICO Y RESPONSABILIDADES POLÍTICAS


    Ahora resulta que las arcas del Estado están vacías y que lo único que se puede hacer es implorar ayuda al BCE...  ¡A qué gentes inteligentísimas hemos fiado nuestro destino! ¡Qué habilidosos tecnócratas, qué gurús! ¡Qué sapientísimos economistas!
   Así es como termina una época, la época iniciada con la Transición. No sabemos lo que nos espera, porque este final es ignominioso y caótico, y porque el contexto internacional, a diferencia de lo ocurrido en los años setenta, no nos va a dar facilidades. Se ha impuesto la ley de la jungla y la presente crisis es una máquina de destruir sistemas políticos y de revivir viejos fantasmas. Lo único seguro es que nuestros dos partidos hegemónicos se han cavado ellos solitos su propia fosa.
    El PP le echa toda la culpa al PSOE, a la herencia recibida, sin percatarse de que cada vez hay menos gente despistada en disposición de contentarse con tan burdo mensaje.  No nos engañemos: lo ocurrido representa un golpe durísimo contra la credulidad de los votantes de ambos partidos, y por ello contra el modelo bipartidista imperfecto en que hemos vivido hasta la fecha. Lo de “ni PSOE ni PP” que se ha oído en nuestras calles lo dice todo. La indecente e imbécil reforma constitucional que ambos pactaron a nuestras espaldas para darle el gusto a los mercados los ha dejado retratados para la historia. Aparte de que hay una perfecta continuidad entre la "cultura del pelotazo" y las indecencias de la Comunidad Valenciana y de Bankia. Como todo el mundo sabe.
    ¿Qué hizo Rajoy durante los ocho años de gobierno de Zapatero? Continuar la campaña electoral, sacando todos los temas de quicio. Los cuatro años consagrados a proyectar sobre Zapatero una morbosa sospecha en relación a la autoría del salvaje atentado de Madrid (para encubrir de paso las consecuencias más obvias de la foto de las Azores),  se vieron seguidos por otros cuatro dedicados a echarle la culpa de la crisis económica, con la consiguiente obnubilación de las conciencias. No sé de nadie que, oídos los dicterios del PP, haya refinado su puntos de vista; en cambio, conozco a muchas personas que por tomárselos en serio durante tanto tiempo presentan claros síntomas de intoxicación y serios problemas cognitivos, empezando por la confusión entre la situación de 1996 y la del 2007 y siguiendo por la genialidad de Rato, hoy puesta en su sitio por el escándalo Bankia.
   El PP se desentendió de sus obligaciones como primer partido de la oposición.  Sólo puso interés ganar las próximas elecciones, al precio que fuese. El sistema político, la democracia, la herencia de la Transición, todo esto fue sacrificado a mayor gloria de un manualillo de mercadotecnia política. Y hasta fingió ser de centro y nos ofreció un programa electoral para ganar esas elecciones, a sabiendas de que era de imposible cumplimiento. Y las ganó, claro, para quedar en evidencia a continuación, cuando todos los problemas de verdad le pillaron de nuevas, sin otra hoja de ruta que el manualillo neoliberal, como si todavía viviéramos en los tiempos de la Thatcher. Por lo tanto, el PP no tiene autoridad moral alguna para echarle la culpa de todo al PSOE. Nos hizo perder el tiempo, confundió todos los problemas, dio lugar a una campaña de confrontación cuyos malignos efectos nos alcanzan ahora de pleno, en el peor momento.
   Y eso no es todo, porque es obligatorio recordar que durante años el PP participó con entusiasmo y dedicación en el  sucio y antidemocrático tejemaneje neoliberal que puso a Europa en manos de los tiburones. El mecanismo que ahora nos hunde en la miseria fue, en efecto, un asunto del Partido Popular Europeo y no algo caído del cielo  o salido de los infiernos. Durao Barroso y Angela Merckel son los estupendos correligionarios de Mariano Rajoy. La Europa  de los tiburones no se formó en un día, es cosa muy bien pensada. ¿O por qué creemos que se llega a esta situación en ausencia de una carta social europea digna de tal nombre?
    En realidad aquí lo único que no está claro es la proporción de falta de luces y de desprecio por el bien común que  llevó a hacer oídos sordos a las voces de alarma y a optar por la huida hacia adelante. Lo cierto es que nuestro “bipartidismo imperfecto” ha naufragado. Y esto quiere decir que del buen hacer del resto de los partidos depende la salvación de nuestra democracia, un salvamento que tendrán que hacer en condiciones francamente difíciles, con una ley electoral que todavía sigue allí…  
    En la nueva fase histórica en que nos vemos metidos por culpa del tándem PSOE-PP habrá poco lugar para los equívocos y los sofismas habituales. O con la Bestia neoliberal o contra ella. El PSOE verá lo que hace con su complicidad con dicha Bestia, y el PP tendrá ocasión de comprobar una verdad: no por adorarla dejará de ser devorado por ella. 

martes, 24 de mayo de 2011

EL 15 M Y SUS CONTINUACIONES

Desde el punto de vista sociológico, el resultado de las elecciones ha sido el que cabía esperar, y no creo que haya sorprendido  a quienes se movilizaron el 15M bajo el lema de “democracia real ya”. Los veo decididos a continuar en la brecha, conscientes de que   nuestro sistema político no se puede sanear de la noche a la mañana.
     Yo no considero que el veredicto de las urnas haya sido un fracaso desde la óptica del 15 M, ni tampoco que los jóvenes hayan cometido tales o cuales errores estratégicos, apreciación injusta que oigo por ahí. Los debates continúan. Nótese que el PP ha salido victorioso sin mostrar sus cartas y que el PSOE se ha ganado a pulso su fracaso por jugárselo todo a cartas que ni siquiera eran las suyas. Es un poco absurdo pedir máxima claridad y un acerado programa de actuación a quienes acaban de poner manos a la obra.
    Después de oír los latiguillos de nuestra clase política, qué refrescantes, qué acertados los de la puerta del Sol, salidos del alma.  Ahora, la cuestión que se les plantea a los movilizados del 15M es cómo continuar, cómo dar un sentido a la indignación, compartida por mucha gente que votó en blanco, a partidos minoritarios o que directamente no acudió a los colegios electorales.
     Bien mirado, las alternativas son sólo dos, con sus correspondientes espinas. O se participa en el sistema de partidos creando uno o se opta por ser la conciencia vigilante de la acción de gobierno, en  disposición de no dejarle pasar ni una, obligando a todos a elevar el nivel moral  de sus actuaciones y  poniéndonos ante los problemas reales que no admiten camelos ni demoras. 
    Esta segunda opción es  la que mejor cuadra con la espontaneidad original. Se le puede dar vida con manifestaciones, acampadas, sentadas, manifiestos, pliegos de firmas, boicots a determinadas empresas, caceroladas y flechas vía twitter o facebook. No es poca cosa erigirse en una atenta conciencia vigilante y dejar constancia de lo que se considera moralmente intolerable
    Se trata de una opción dinámica, versátil, fácil de poner en sinérgica relación con los focos de protesta del mundo entero, cuya interconexion  se acabará imponiendo por necesidad. Y parece hecha a medida para permitir la participación puntual de miles de ciudadanos  dispuestos a hacer algo concreto de vez en cuando, en ocasiones señaladas, personas que, por tal o cual motivo, no pueden movilizarse a todas horas.  Gracias a las redes sociales la caja de resonancia de las iniciativas promete ser portentosa.
    Saliendo a la calle pacíficamente y con grandes caceroladas,los argentinos fueron capaces de hacer caer, uno tras otro, a varios presidentes indignos de confianza. La resistencia activa no violenta de Gandhi es un arma poderosísima, la más temible para el poder establecido, que anda muy sobrado de medios para aplastar a los violentos pero que se queda inerme ante ciudadanos pacíficos asistidos por buenas razones. Nótese que el señor Rubalcaba se abstuvo de cumplir el encargo represivo de la junta electoral.
     La otra posibilidad es crear un partido de nueva planta.  Para ello, claro es, habría que aceptar las reglas del juego. No parece la apuesta más probable: hay mucha gente harta  de la "partitocracia"... Sin embargo, si se trata de sanear nuestra democracia, es una opción a considerar. Como lo sería, en su caso, la de apoyar al partido que más se aproxime a los ideales del 15m. En cambio, sería desatinado  descalificar de pies a cabeza el sistema de partidos, mejorable pero en absoluto desdeñable (como sabe cualquiera que haya vivido bajo una  dictadura de un partido único). 
     Considero importante que no se haga ningún caso al latiguillo posmoderno que pretende convencernos de que  la dialéctica izquierda/derecha ha sido superada. Es un cuento de la izquierda vendida y de la derecha que la ha comprado a precio de saldo. Una cosa es que la izquierda oficial se haya derechizado y otra distinta creer que la causa de la izquierda ha desaparecido. ¿Acaso ha desaparecido la injusticia social? ¿Vivimos en una sociedad sin clases? Pues no, y por eso la indignación. La causa de la izquierda está vivísima, aguardando a sus mejores intérpretes. 
    Y algo más: O se apuesta por una socialdemocracia auténtica, en teoría capaz de dar respuesta a las demandas de justicia social dentro del sistema, o se apuesta por modelos frontalmente enfrentados con el capitalismo. Si se opta por lo segundo, habrá que rescatar del olvido a Marx y a Kropotkin, incompatibles entre sí pero expertos en estas materias.  Este declarado propósito de ir a por todas echaría para atrás a muchos simpatizantes del 15m (lo que no quiere decir que "ser antisistema" sea poco respetable en los tiempos que corren).

martes, 17 de mayo de 2011

DEMOCRACIA REAL YA: SE ACABÓ LA PACIENCIA


    Las manifestaciones que han tenido lugar en toda España bajo el lema “Democracia Real Ya” confirman las lecciones de la historia: cuando la clase política se produce de espaldas a lo que se entiende por el bien común, cuando la legitimidad se dilapida al servicio de las minorías satisfechas, cuando los juegos de prestidigitación política lejos de engañar, irritan, los pueblos, presuntamente dormidos, se despiertan, con resultados impredecibles.
    El 15 M se han movilizado jóvenes y no tan jóvenes que se sienten estafados por el curso de los acontecimientos y por el manejo de la crisis, personas que están sufriendo en sus propias carnes la penetración de males tercermundistas sumamente dolorosos.   
    Nuestra democracia se juega muchas cosas en el futuro inmediato.  Hartos de pamemas, los manifestantes piden una democracia real. No se habla de ruptura ni de revolución. ¿Pero está nuestra democracia en condiciones  prestarles la atención que merecen? He aquí la cuestión.
   Si el poder se acaba tomando todo esto como un asunto más o menos simpático, por un lado, y por el otro como un problema de orden público a solucionar por los guardias, mal asunto. Si acaba demonizando, ridiculizando, insultado o maltratando a las minorías más activas del movimiento de protesta, cometerá un error irreparable. Téngase en cuenta que el poder no se encuentra ante extremistas, sino ante ciudadanos  que  hasta la fecha han dado sobradas muestras de paciencia y estoicismo –ante ciudadanos que no están solos en su apreciación de lo que está pasando

lunes, 29 de noviembre de 2010

“TRANSFORMA ESPAÑA”, UNA PROPUESTA ELITISTA

La Fundación Everis,  presidida por el exministro Eduardo Serra, acaba de entregar en mano al rey don Juan Carlos un documento de extremoso título: “Transforma España”... www.diariocritico.com/imagenesPieza/Propuesta%20TransformaEspana(1).pdf
   El documento  cuenta con el respaldo de la plana mayor  de la élite empresarial y bancaria. Se nos hace saber que en su elaboración han intervenido cien personalidades de máximo nivel, con lo que queda firmemente establecido que más serio y riguroso no puede ser.
    Lo he leído y voy a ser sincero. Me parece el trabajo de un alumno de primer curso de empresariales, hecho por el sistema de cortar y pegar, con el abecé del neoliberalismo por todo contenido. Está mal escrito, en una extraña jerigonza, en la que se advierte la influencia estilística del power point y de los apuntes tomados al vuelo.
    No es posible resumir la pieza, demasiado confusa. Sin embargo, queda clara, por repetición, la idea de que es necesario transformar España. 
    Se nos hace saber que, venidos del mundo del “debo”  pasamos al mundo del “me apetece”, con consecuencias desastrosas.
     Los cien sabios nos informan: “Competimos en un mercado en el que hay que ganarse el derecho a ser consumido”. El mercado mismo es el sapientísimo encargado de la planificación a largo plazo. Volvemos, pues, con aires de novedad, a la Mano Misteriosa de Adam Smith, al viejo darwinismo social puro y duro.
     ¿Por qué nos vemos en tan crítica situación económica?  Porque hemos hecho el vago… O  los cien sabios han perdido por completo el sentido de la realidad o disfrutan de una desfachatez a toda prueba. ¡Echar  la culpa de la crisis a las buenas gentes, a quienes se han deslomado trabajando! Me parece a la vez feo y sintomático que las altas personalidades de la élite bancaria y empresarial  eludan toda autocrítica y cualquier crítica por el procedimiento de ver vagos por todas partes.  Pero la necesidad de encontrar un cabeza de turco es fuerte, y los cien sabios ya lo han encontrado, sin esfuerzo, siguiendo la línea de ciertos think tanks norteamericanos. Que el problema son los vagos es algo que nos viene siendo repetido desde hace treinta años, en un intento de devolvernos a las coordenadas ricardianas y malthusianas, y esta gente no da más de si.
    Se  nos informa, en plan proverbio chino, de que la crisis económica ofrece una "oportunidad" para “transformar España” (nada menos...) Para ello hace falta una transformación del ciudadano (¡cielo santo!), que debe llegar a ser “integral”, es decir, un sujeto bien troquelado en cinco “facetas fundamentales”:  “El ciudadano como depositario responsable de los valores de un país” (esto procede de la cantera de la filosofía comunitarista), “el ciudadano elector” (no hace falta más, por lo visto), “el ciudadano consumidor”, “el ciudadano financiador” (esto no queda claro) y “el ciudadano productor de valor socioeconómico”… No se ría el lector ante semejante reducción del ciudadano y tampoco ante la implícita  puesta en tela de juicio de la ciudadanía de quien no esté a la altura del modelo, porque esto  ha salido de la sustancia gris de  cien sabios. 
    El documento alcanza  clímax en una frase descompuesta, en la que se expresa el loco sueño de que se produzca “la evolución de una sociedad de personas hacia una sociedad de talentos” [sic!].
   Una de dos: o los empresarios y banqueros que suscriben este documento ni siquiera lo han leído, o se lo toman en serio. Yo espero de todo corazón lo primero, porque en el segundo caso me vería obligado, muy a mi pesar, a admitir que decisivos resortes de poder están en manos de personas que, en cuanto dan un pasito fuera de su campo de actividad,  pierden de súbito el sentido común, sin la menor posibilidad de tener eso que antes se llamaba sentido del Estado. Y esto sí que resultaría fatal para los destinos del país. 

martes, 9 de noviembre de 2010

LOS BUENOS SOLDADOS


     Así se titula un libro de necesaria lectura, escrito por David Finkel, publicado por Crítica, cuyo subítulo, muy preciso, reza así: muerte, miseria y decepción en la guerra de Irak.
     Finkel convivió en el frente, durante ocho meses, con los hombres del Batallón 2-16, y el resultado ha sido este testimonio francamente estremecedor. La sufriente humanidad de estos soldados, algunos de sólo diecisiete años, metidos en una experiencia límite, se proyecta sobre la conciencia con la fuerza de lo indeleble. Finkel ni siquiera se ve en la necesidad de condenar esta guerra. Le basta con contarla desde la perspectiva de los soldados.
    El libro nos debe servir para recordarnos que al sufrimiento que se inflige al pueblo iraquí es de rigor sumar el de los propios soldados norteamericanos. Al menos, desde el punto de vista de quien se permita contemplar esta desventurada civilización desde una perspectiva humanista.

viernes, 1 de octubre de 2010

ECOS DE LA HUELGA GENERAL


    Dícese que no ha ganado nadie, que la huelga ha sido un “éxito” y también “un fracaso”. A mi parecer, ha sido la que cabía esperar, ni gorda ni flaca, la que corresponde al momento, pero no por ello menos significativa.
   Los trabajadores y los parados europeos contemplamos con indignación los recortes en beneficio de unos piratas de guante blanco y el manifiesto servilismo de nuestros representantes ante su majestad el mercado. Y eso es lo que hemos querido decir, con los mejores modales, con servicios mínimos, y espero, francamente, que hayamos sido oídos.
    Que esta huelga haya sido tan cívica, con unos trabajando, con otros manifestándose bajo la atenta mirada de los guardias, con piquetes simbólicos y demás delicadezas no quiere decir que la partida haya concluido, tampoco que nos encontremos en la inopia, en situación de ser chuleados ad infinitum. Al juego elegante de esta huelga general le debe seguir una rectificación, con la misma elegancia, con la misma cordura y sensatez. He escrito “le debe” a conciencia. Lamentablemente, estamos ante un asunto de poder, y me temo que las altas autoridades españolas y europeas lo pasarán por alto, creídas de con esta ceremoniosa huelga general  "la protesta"  ha tocado a su fin.

lunes, 7 de junio de 2010

LAS TENIDAS DEL G20 Y DEL CLUB BILDERBERG

    Los de Bilderberg no dicen ni pío, y los del G20 harían bien en copiarles, porque lo que ha trascendido a la prensa se lo podrían haber ahorrado. Parece que hay motivos para celebrar el recorte del gasto público, en aras de la sostenibilidad, una palabra que pronto aborreceremos.
    El Club Bilderberg  sólo parece suscitar algunas curiosidades morbosas sobre la combinación de los reunidos y todo lo relativo a su seguridad, su alimentación y su esparcimiento, todo de pasada, por absoluta ausencia de contenido. Me imagino a Donald Runsfeld alternando distraídamente con Solbes y con la reina, y me digo, vaya,  vaya, qué pequeño es el mundo, pero, sinceramente, celebro que no trascienda nada de nada.

miércoles, 31 de marzo de 2010

SOBRE LA RESPONSABILIDAD DE LA CLASE POLÍTICA

    La clase política española está perdiendo a ojos vistas la confianza de la gente y esto es muy peligroso. Cuando los políticos van a lo suyo con olvido de sus responsabilidades, una sociedad corre peligro. 
   Los juegos entre los "conservadores" y los "liberales" de espaldas a las necesidades del país acabaron con la Restauración canovista, siendo lo demás una penosa consecuencia. Y no es que nos persiga una maldición particular. Los juegos de la clase política alemana, acabaron con la República de Weimar. Tanto en nuestro caso como en el alemán, como también en el italiano, se perdió la fe en la democracia casi de un día para otro. Ni Mussolini ni Hitler ni Franco surgieron como por ensalmo. Cualquiera que repase la historia latinoamericana podrá confirmar la regla fatal: los juegos entre colorados y blancos a expensas del bien común dejaron paso a dictaduras más o menos atroces y duraderas. Cuando los políticos empiezan a abusar estúpidamente de legitimidad democrática, hay que dar la voz de alarma. Cuando se oyen justificadas diatribas contra “los politicastros” y “los corruptos”, mala cosa:  siempre hay un tirano en la penumbra, a la espera de que todo se pudra, a la espera de que su audiencia madure, a la espera de que la gente se harte de la “partitocracia”.   

martes, 23 de febrero de 2010

LA GUERRA Y LA CONCIENCIA

   En nuestro tiempo, ahora que abarcamos con la vista el planeta entero, las consecuencias morales de la guerra nos afectan a todos sin excepción, con muy poco margen para el engaño. Acabo de oír el testimonio de un joven soldado norteamericano [http://www.youtube.com/watch?v=9kWU-JHetMM&] que ha cobrado conciencia del mundo en que le ha tocado vivir y que  se revuelve críticamente contra el orden establecido, al que condena de forma inapelable. Es muy difícil, por no decir imposible, refutar sus afirmaciones. Hágase la prueba, y se verá que, para llevarle la contraria, sólo contamos con palabras huecas y con argumentaciones insostenibles. Esta impotencia ante las palabras de un soldado revela, a las claras, en qué clase de atolladero se ha metido nuestra civilización. 

viernes, 19 de febrero de 2010

DE IZQUIERDA A DERECHA: EL FENÓMENO DE LOS CONVERSOS

  Siempre se dijo que los jóvenes tienden al idealismo y los mayores a la acomodación, lo que tiene su lógica: a medida que las fuerzas se gastan, es más difícil nadar contra la corriente.  Pero hoy se presencian fenómenos extraños, que no tienen nada que ver con el cansancio, ni tampoco con búsquedas existenciales más o menos honradas. Roger Garaudy –por poner un ejemplo extremo– pudo pasar del existencialismo al comunismo, de ahí al cristianismo y después al islamismo. No sé en que anda ahora, si vive o no, pero podemos estar seguros de que, a su manera, buscó la verdad, y no seré yo quien se lo eche en cara. Lo que me intriga es que hoy haya  tantos intelectuales que, de pronto, sin haber hecho la menor autocrítica, pasen de la izquierda a la derecha sin escalas y sin razones, siendo muy celebrados por ello. Es un fenómeno de tipo migratorio, en esa dirección.
    El converso pasa de un sistema de creencias en crisis a otro que también lo está. Y ya se sabe como son todos los conversos, más bien fanáticos. La experiencia no ha tenido tiempo de limarles las aristas y son muy propensos a hacer méritos, lo que les lleva a decir lo que las personas de derechas de toda la vida pueden callar sin ver alterada su autoestima. El sujeto cambiado es interlocutor molesto porque se comporta como si hubiese descubierto el Mediterráneo y te demanda una comprensión absoluta, lejos de haber recibido una lección de humildad. Por lo visto, se ha caído del caballo en el camino de Damasco, y a su autorizado parecer no te queda otra opción que tirarte tú también, aunque vivas en Madrid y sólo veas propiamente el vacío a los pies de tu cabalgadura. Me los quedo mirando, a ver si los  entiendo. ¿Hablaban como loros también antes? ¿Será sólo una cuestión de dinero? Hay que tomarse en serio este fenómeno, porque estos transformistas parecen haberse aplicado todos a una  a la tarea de ganar la batalla de las ideas por segunda vez, ahora desde el campo contrario, lo que –me temo– no augura nada bueno para la verdad, ni menos aún para la búsqueda de la verdad.

jueves, 21 de enero de 2010

LA DEMOCRACIA DE LAS “PERSONAS INMORTALES”


    El Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha decidido que las empresas puedan intervenir, con sus dineros, en las campañas electorales; en adelante, podrán actuar a las claras, sin necesidad de esconder la mano.
    Es una monstruosidad transferir a las empresas los derechos del ciudadano. Es realmente escandaloso que la humanidad ceda graciosamente tales derechos a esas entidades de por sí nada democráticas. Claro que, como apuntó Chomsky hace una década, con ironía, éstas tienen la ventaja de ser, aparte de ricas,  algo así como “personas inmortales”… Lo que vemos es, desde luego, parte de un proceso contrario a la esencia del liberalismo y de la Ilustración. La prepotencia va en aumento.

martes, 5 de enero de 2010

EL PODER ATONTA...

     Solemos atribuir a los poderosos capacidades extraordinarias, rigor analítico, sentido de la previsión, competencia técnica, control de los factores en juego, en una palabra, inteligencia. Sin embargo, haríamos bien en contar siempre, al estudiar cualquier fenómeno histórico,  con las chapuzas inherentes al ejercicio del poder. “El poder atonta”, dijo Nietzsche, y es la pura verdad.
   Después de habernos reído muchísimo de las chapuzas soviéticas, resultado de la concentración del poder,  deberíamos tener, al menos, la capacidad de prestar atención a las nuestras, por norma además. El exceso de poder, en cualquier ámbito, es inseparable de la arrogancia,  de la pérdida del sentido de las proporciones y, por descontado, de la capacidad de autocrítica.
    Me permito recomendar la lectura de El imperio de Hitler, de Mark Mazower. El mito de la “eficacia alemana” se ve definitivamente  puesto en su lugar, pues aquello fue, aparte de criminal, una completa chapuza.  Siempre, queridos amigos, hay que contar con el factor chapuza y no dar por supuesto jamás que quienes tienen la sartén por el mango saben lo que se hacen. Porque pueden haber perdido la razón y ser no sólo unos atolondrados sino también unos tipos muy peligrosos.

sábado, 31 de octubre de 2009

¿CANDIDATOS PORQUE SÍ?

Coinciden en el tiempo dos batallas presidenciales, la de Caja Madrid y la de la presidencia de la Unión europea. Para quienes tenemos cierta edad, es inevitable recordar las cábalas que se hacían en torno a las decisiones digitales del general Franco, y los apresurados comentarios sobre las aptitudes y tendencias de los beneficiarios de los cargos. Algo hemos progresado, pero no lo suficiente.

La democracia que disfrutamos es de muy cortos vuelos. Si por democracia entendemos que se nos deje entrever la trastienda, mal nos va. El Gran Dedo actúa, sin duda, en la terraza.

En lo tocante a los señores Rato, González y Pizarro, candidatos a la presidencia de Caja Madrid, sabe Dios por qué lo son y por qué se distinguen entre sí. El ciudadano tiene motivos para contemplar con irritación lo que parece simple pugna de poder entre distintas facciones, sobre cuyo contenido último no procede informar a la opinión pública. Sobre sus respectivos proyectos nada sabemos.

A escala ampliada, lo mismo sucede en el caso de la presidencia de la Unión. De pronto, reaparece Tony Blair como candidato. ¿Acaso fue votado en algún descuido por grandes masas de europeos? Tranquilo, amigo, que hay otros candidatos, los señores Jean-Claude Juncker, Jan Peter Balkenende, John Bruton y Frederik Reifendelt. Y parece que el que goza de mayores posibilidades es el señor Jan Peter Balkenende… Ahora bien, ¿qué sabemos de él, en realidad? ¡Que alguien nos explique de dónde surgen estos candidatos!

Ya que es una cuestión de personas y de sus amistades más que de programas razonables y comunicables, ante los cuales quepa el compromiso, habida cuenta de que se nos considera tan primitivos como ciudadanos, contando con el hecho de que los candidatos deben guardar silencio a la espera del dedazo, al menos deberíamos tener la posibilidad de olerlos y tocarlos.

miércoles, 12 de agosto de 2009

MARIO VARGAS LLOSA CONTRA EL FANTASMA DEL 68


Una y otra vez, gentes bienpensantes se toman su tiempo para arremeter contra mayo del 68, momento en el que focalizan su resentimiento contra el espíritu de la llamada “década prodigiosa”. Se trata de una moda bastante rara, por no decir maliciosa, a la que Mario Vargas Llosa acaba de aportar su granito de arena (“Prohibido prohibir”, El País, 26 de julio de 2009).

Por lo visto, para entender la ruina de la enseñanza pública haríamos bien en llevar nuestras pesquisas hasta al lema “prohibido prohibir” que apareció escrito en una pared hace cuarenta años… con motivo de la revuelta parisina...

Bajo ese lema, nos dice Vargas Llosa, el principio de autoridad fue anulado en el ámbito de lo público, con desastrosas consecuencias sociales. Dicho principio sólo pudo conservarse en el campo de la enseñanza privada, la gran vencedora. Así pues, con aquello de “prohibido prohibir” no se sirvió a la causa de los pueblos, sino a la de los ricos. El juicio de Vargas Llosa cae sobre una generación entera, errada en sus medios, en sus fines y en sus efectos.

Si dejamos a un lado lo que este juicio tiene de moda, es inevitable que uno se sobresalte al ver reducido el principio de autoridad a la función de prohibir, así, sin más. No sé qué clase de autoridad desea ver restaurada Vargas Llosa, ni tampoco qué es lo que se aspira a prohibir, pero he de confesar que percibo un desagradable tufo antilustrado, un regusto a antiguo régimen e incluso a mero despotismo (a ordeno y mando, que por algo soy la autoridad).

Eso sí, el elegante análisis dialéctico de Vargas Llosa, lleva su parte de verdad en un punto, en el que se cuida de ahondar. Porque es cierto que, tras las revueltas estudiantiles de los sesenta –las hubo en todas partes, no sólo en París–, se inició, y no precisamente por parte de los jóvenes contestatarios, el escalonado y metódico ataque contra la enseñanza pública, hoy una caricatura de lo que fue.

Vistas las cosas desde la óptica del poder, nada peor que contar demasiados muchachos instruidos y despiertos: el saber y el conformismo no van de la mano, como acababa de demostrarse. En ello veo yo el verdadero motivo de la destrucción de la enseñanza pública y el paulatino robustecimiento de la enseñanza privada. Echarle la culpa a la “generación del 68” no pasa de ser un ejercicio de prestidigitación intelectual, cargante a decir verdad.

domingo, 19 de julio de 2009

LA SALUD, OBJETIVO GLOBAL

Allá por el año 1946, la Organización Mundial de la Salud, recién creada, definió la salud como el "el estado de completo bienestar físico y social y no solamente como la ausencia de enfermedad". Ya que estamos en una avanzada fase de "globalización", esta definición me parece irrenunciable, valiosísima, un auténtico faro en medio de la oscuridad.

Quienes no la aceptan, quienes la critican, quienes la tildan de "idealista" no pasan de ser unos cómplices de la antihumanidad militante que amenaza con arruinar nuestras vidas y el planeta. Tomada en serio es, desde luego, una definición exigente, y seguramente hoy se optaría por alguna fórmula rebajada, menos comprometedora, más fácil de manipular en términos estadísticos.

Yo he conocido esa salud, con ese completo bienestar, la he perdido y vuelto a recuperar... Aun no disponiendo de ella en estos momentos, me siento agradecido. ¡En los tiempos que corren es un privilegio haberla experimentado!

¿Acaso debemos tener como objetivo supremo que todo ser humano pueda disponer de una escudilla de arroz? ¡Un poco de ambición! Porque todos merecemos esa salud, para la cual estamos hechos –a menos que persistamos en preferir el viejo y maligno cuento del Valle de Lágrimas.

martes, 7 de julio de 2009

AL FOTÓGRAFO GERVASIO SÁNCHEZ


El fotógrafo Gervasio Sánchez es un testigo de nuestro tiempo, un periodista de verdad, un hombre comprometido con la causa de la humanidad. Cada una de sus fotos me despierta, me sacude la conciencia.
Siempre he tenido motivos para admirar su trabajo y su valentía, y ahora me entero de que, al recibir el premio José Ortega y Gasset, habló con el corazón, causando una ola de irritación entre los primates del establishment. Su sincero y discurso, cargado de humanidad y de razón, ha sido escandalosamente silenciado. Juzgue el lector por sí mismo: www.youtube.com/watch?v=mixlx-KJeks Me solidarizo totalmente con él y le mando un abrazo.